ACTUALIDAD - Nodo Género y Políticas de Equidad
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viernes, 19 de abril de 2013

PROYECTO DE LEY PARA GARANTIZAR “LA IGUALDAD DE GÉNERO EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS”

Por Mara Brawer (Diputada Nacional por la Ciudad de Buenos Aires. FPV)
19 de abril de 2013
 
Esta semana presenté un proyecto para que se garantice LA IGUALDAD DE GENERO EN LA CAMARA DE DIPUTADOS. 

Durante los últimos diez años la Argentina hizo enormes avances en medidas favorables a la equidad de género entre varones y mujeres. Sin embargo, las desigualdades persisten. Uno de los ámbitos donde permanecen centradas las inequidades son los espacios de decisión.

En números: en la actualidad, la Cámara de Diputados cuenta con un 38,13 por ciento de legisladoras (98 de un total de 257). La cantidad de mujeres en puestos de decisión, medidos a través de Presidencias ocupadas por mujeres en las Comisiones Permanentes, es del 24,44 %. Es decir, de un total de 45 Comisiones Permanentes sólo 11 son presididas por mujeres.

Pero es interesante reparar en el dato de que las comisiones donde se definen los recursos son mayoritariamente presididas por varones. Es el caso de Presupuesto y Hacienda, Obras Públicas, Finanzas, Industria y Comercio. En Presupuesto y Hacienda solo hay 11 mujeres entre un total de 49 integrantes (22,44 %), en Obras Públicas solo hay 5 mujeres en un total de 30 (16,66 %), Industria 6 de 29 (20,68 %) y en Comercio 8 de 31 (25,80 %). 

Estos porcentajes indican una división desigual en las tareas y en los roles asumidos. Las mujeres tienen mayor presencia y decisión en comisiones asociadas a la domesticidad o las tareas abocadas al cuidado de la salud, la educación y la familia; mientras que los varones lo hacen en las comisiones que afectan la administración de los recursos y las finanzas.

Esta distribución señala la necesidad de avanzar sobre medidas tendientes a garantizar la igualdad de género en la Cámara de Diputados y Diputadas.

Por un lado, la norma que presenté -bajo el número 2174-D-2013- propone que entre las autoridades de Presidente, Vicepresidente 1° y Vicepresidente 2° de cada una de las Comisiones se deberá garantizar la participación de varones y mujeres. Esto constituiría un avance para lograr una participación más igualitaria en la toma de decisiones de todas las instancias de discusión, formulación y, particularmente, en el desarrollo de la iniciativas.

Por otro, se busca modificar el reglamento incorporando como Disposición General un texto que incluya a la denominación de las mujeres que integran la Cámara de Diputados y Diputadas. Esta modificación encuentra correlato en la redacción del artículo 228 del Reglamento de la Honorable Cámara del Senado que en la definición del Tratamiento expresa: “Todas las referencias que en el presente reglamento se hacen a los señores senadores, se entienden extensivas a las señoras senadoras. Asimismo, las referencias al presidente y vicepresidente de la Cámara y de las comisiones se entienden extensivas a la presidenta y vicepresidenta cuando dichos cargos son ocupados por señoras senadoras”.

El objetivo es que se asegure la utilización de un lenguaje respetuoso, inclusivo, no sexista. Es que un lenguaje respetuoso permite incrementar la sensibilidad, la representación y la efectiva puesta en marcha de actitudes de cuidado y respeto hacia las mujeres y varones, a la vez que aumenta la concientización sobre la necesidad de trabajar por la equidad.
 
Fuente: Muro de Facebook de la Diputada Nacional Mara Brawer

sábado, 26 de enero de 2013

PNUD Argentina ha obtenido la máxima calificación del "Sello de Igualdad de Género": Sello de ORO

Martin Santiago
Representante Residente de PNUD Argentina
 
Comprometido con la igualdad de género desde hace décadas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de lanzar una nueva iniciativa: El Sello para la Igualdad de Género, inspirado en la experiencia y resultados de los países miembros de la “Comunidad Sello de Igualdad de Genero” de América Latina. Es un programa piloto que certifica y premia a las Oficinas de País del PNUD, Centros Regionales, así como otras unidades de la Sede, su compromiso con la promoción de cambios transformacionales a favor de la igualdad de género. Es una herramienta eficaz para establecer estándares que ayuden a los directivos y equipos de PNUD a diagnosticar sus brechas y desafíos, fortalecer sus estrategias y rendir cuentas sobre su trabajo, pero también acelerar los cambios necesarios a nivel interno y externo.
 
Tres oficinas, Argentina, Kyrgyzstan y Bhutan, han implementado ya este programa piloto. Por sus excelentes resultados,la oficina de Argentina ha obtenido el máximo grado de certificación, el sello de Oro. Martin Santiago, Representante Residente de PNUD en este país, nos explica la experiencia.
 
Cuando recibimos la propuesta para participar como Oficina piloto en el proceso del Gender Seal, la consideramos una muy buena oportunidad para medir, sistematizar y dar cuenta de las actividades que el PNUD Argentina, ha estado realizando para la promoción de la igualdad de género.
 
Al analizar las dimensiones y los indicadores utilizados por el Gender Seal, vimos que era un instrumento muy útil, pues resume y unifica la información presente en otras herramientas corporativas que relevan distintos aspectos de la promoción de la igualdad de género en el PNUD. Mientras suma elementos valiosos para la medición interna de las oficinas, ofrece mecanismos para hacerlo también con socios gubernamentales y de la Sociedad Civil, es decir, externos al PNUD.
 
La participación en este proceso fue un desafío también para nuestra oficina, pues requirió de intensas semanas de preparación para la recolección de información, armado de reuniones y combinación de agendas, tanto dentro como fuera de la oficina.
 
Una nota curiosa fue la visita de un equipo externo a la oficina para evaluar lo realizado en la promoción de la igualdad de género; si bien inicialmente recreó la sensación de recibir a una auditoría externa, dicha sensación se transformó luego, durante el proceso de entrevistas y de trabajo en grupos focales, en una oportunidad para la reflexión, la evaluación y la generación de propuestas, tanto sobre lo realizado como sobre el futuro, con miras a continuar avanzando en la promoción de la igualdad de género.
 
Luego nuestra oficina obtuvo devoluciones y recomendaciones para todas las dimensiones medidas por el sello, que constituyen un valioso insumo para la planificación de nuestro trabajo actual y para los nuevos desafíos.
 
La labor, si bien intensa, produce resultados muy provechosos, necesarios y es por ello que quisiera alentar, a todas las oficinas a sumarse al proceso de certificación de Igualdad de Género.
 
También quiero compartir la alegría de haber obtenido la calificación de ORO, que consideramos un grato reconocimiento a todo nuestro equipo, por el trabajo sostenido para la promoción de la igualdad de género.
 



Programa global de certificación en equidad de género de UNDP
Raquel Lagunas
Asesora en Desarrollo Institucional, Equipo de Genero. UNDP, NY
 
La idea de impulsar un programa global de certificación en equidad de género para las oficinas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se inspira en la experiencia y resultados de los países miembros de la “Comunidad Sello de Igualdad de Genero” de América latina que PNUD co-facilita.
 
Quisiera compartir con ustedes por qué UNDP se ha embarcado en esta aventura. Nuestra organización esta comprometida con la equidad de género desde hace décadas. Diferentes exámenes externos de donantes bilaterales y multilaterales arrojan resultados muy positivos sobre nuestras capacidades y resultados implementando de la estrategia de la transversalidad de género. Pero todavía queda mucho por hacer hacia dentro y hacia fuera de la organización.
 
El último reporte del Secretario General de la ONU sobre la transversalidad de género (2012) invita a las agencias del sistema de Naciones Unidas a crear sistemas de incentivos internos que permitan acelerar los cambios requeridos para alcanzar la equidad de género en los países. En nuestra organización hay el convencimiento de que el “Programa global de certificación en equidad de género de UNDP” es el estimulo que nuestras oficinas necesitan para mejorar su eficiencia interna y resultados externos.
 
Se trata también de establecer estándares que ayuden a nuestros directivos y equipos a rendir cuentas sobre nuestro compromiso adquirido con los países en los que trabajamos en temas de igualdad. Queremos mostrar mayor coherencia interna, transparencia y credibilidad en nuestro compromiso con nuestros socios y con la equidad de género.
 
El “Programa global de certificación en equidad de género de UNDP” sigue los mismos pasos que otros programas de certificación de la región. Para lograr el “Sello de Igualdad de Genero” nuestras oficinas aplicaran y realizarán un pre-diagnostico, los resultados del diagnostico se trasladaran en planes de mejora a implementar en un plazo determinado, y finalmente se realizara un diagnostico final para verificar el progreso y cumplimiento de los estándares requeridos para obtener el Sello de Genero de PNUD.

El programa ya ha sido aplicado en tres oficinas piloto: Argentina, Kyrgyzstan y Bhutan. Con mucho orgullo felicitamos a la oficina de Argentina por sus excelentes resultados al obtener el máximo grado de certificación: el sello de Oro.
 

sábado, 8 de septiembre de 2012

“Brave” y Pixar dan pequeños pasos hacia la igualdad

Los estereotipos de género en las películas de Disney


Mujeres autónomas, independientes, empoderadas. Mujeres que no se dejan paralizar por el miedo, rebeldes e inconformistas, con amplitud de miras y que no cumplen las reglas ni las expectativas sociales. Sin duda, no acostumbramos a ver este modelo de mujer en las películas de la factoría Disney-Pixar.
Tal como explica Patricia Digón Regueiro en su interesante artículo “El caduco mundo de Disney: propuesta de análisis crítico en la escuela”, el arquetipo de mujer promovido por la histórica compañía de dibujos animados se corresponde más con la siguiente descripción:
“La mujer es sumisa y obediente, se guía por sus emociones, se orienta al amor y al matrimonio, es la que cuida de la familia y de la casa y en muchas ocasiones se la presenta o en el rol de la mujer «malvada» o en el de la niña «inocente». Giroux (2001: 106-111) pone como ejemplos, películas como El Rey León, donde las leonas tienen un papel dependiente, sumiso y subordinado al control de los leones siendo incapaces de rebelarse cuando Scar toma el poder; Aladdin donde el papel de Jasmine se reduce a ser el objeto de deseo de Aladdin y su vida es definida por los hombres; o La sirenita, en esta película aunque parece mostrarse a la mujer en un papel más  rebelde e independiente, esta rebeldía queda finalmente reducida a lograr el amor de un hombre, siendo capaz de dar su voz para conseguirlo ya que, tal y como le dice en la canción la «malvada» calamar, Úrsula, los hombres prefieren las mujeres calladas”.
Lara Zapata Fiedler, por su parte, en su artículo “Los estereotipos de mujeres en las películas de Disney” afirma que en todas las películas de la factoría se repite:
“Un modelo de mujer con la incapacidad de superarse a sí misma y la necesidad de que haya una figura masculina de por medio que incentive y complete esta superación. (…) El hombre representa al héroe, quien cumple un papel salvador, ya que, en la mayoría de los casos, despiertan, reviven o salvan a la mujer que actúa como víctima. (…) Los films intentan sugerir que la realización de una mujer, llámese felicidad, está  directamente relacionada con la formación de una familia tipo, donde la mujer se casa, tiene hijos, vive para estos y no para su realización personal”.
De este modo, a lo largo de casi noventa años, Disney ha construido estereotipos femeninos sólidos y encorsetados que han sido adoptados y naturalizados por la sociedad en su conjunto y que representan a mujeres con escasa capacidad para valerse por sí mismas y cuya felicidad depende directamente de la intervención masculina del “príncipe azul”. Seguramente desde nuestro yo consciente, somos muchas las mujeres y hombres que rechazamos esos estereotipos sexistas, pero, según alerta Pilar Aguilar en su Manual del espectador inteligente, precisamente “el peligro de la imagen reside en que nos penetra por los caminos emotivos e inconscientes y, por ello, nos defendemos mucho peor ante lo mostrado con imágenes que ante lo formulado verbalmente”.
Por todo eso, Brave, además de ser un hermoso retrato de las Tierras Altas de Escocia y una historia de mágicas leyendas, supone un paso adelante hacia la igualdad de género en la animación de Pixar. Además de ser la primera película en la que esta factoría le otorga el máximo protagonismo a una heroína femenina, la princesa Mérida; en Brave se quiebra el ideal de mujer de Disney menoscabado y caracterizado únicamente por la posesión de una gran belleza.

Brave: nuevos personajes femeninos originales y con iniciativa

Aunque uno de los pilares del argumento de la película es la exaltación de la tradición; aunque la monarquía sigue siendo la forma de gobierno predilecta de la factoría Disney (la protagonista es la hija mayor del rey Fergus y la reina Elinor); y aunque más allá de su estética de la imagen impecable y de sus personajes cuidados al detalle, no sea considerada por los expertos en animación como una obra de arte, Brave es una película cargada de energía y de cambios.
Sin duda, el mayor cambio incorporado en la película es la ruptura de Mérida con la norma y la tradición patriarcal al negarse a contraer matrimonio con uno de los herederos de los otros tres clanes dominantes (los hijos varones de Lord Macintosh, Lord McGuffin y Lord Dingwall) y al posicionarse contra el ideal de la mujer-esposa-madre dedicada solamente a la función reproductiva, desafiando así, las formas tradicionales de representación.
Pero son otros muchos los rasgos argumentales destacables como la creación de personajes femeninos originales y con iniciativa (no víctimas indefensas) como Mérida, Elinor o la sorprendente y divertidísima bruja metida a artesana excéntrica aficionada a las nuevas tecnologías que a diferencia de las típicas brujas de Disney no destila ni una gota de maldad; o como el acercamiento directo y elegante a los conflictos entre madres e hijas y al proceso de desarrollo de la sororidad entre ellas (argumento inspirado, por otra parte, en la relación de la directora de la película, Brenda Chapman, con su propia hija); o la posibilidad de introducir el debate entre la habilidad de Mérida con el arco vista como rasgo habitualmente masculino relacionado con la violencia o, por el contrario, interpretada como una herramienta de autodefensa feminista.
Sea como fuere, es incuestionable que la aparición de Brave en el panorama cinematográfico abre puertas a nuevas lecturas sobre el contenido de las películas de animación y sobre el protagonismo femenino en las mismas, dando pasos hacia a la igualdad mediante el cuestionamiento de estereotipos cuyos cimientos hasta ahora ni siquiera se habían tambaleado.
Autora: Sonia Herrera

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