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lunes, 11 de enero de 2010

Argentina: Muertes maternas no ceden como en países vecinos

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, ene (IPS) - Cerca de 300 mujeres mueren cada año en Argentina por causas prevenibles vinculadas al embarazo, el parto o el puerperio. La mayoría de los decesos se produce por aborto, una práctica muy difundida en el país pese a mantenerse como ilegal.

En Argentina se realizan entre 460.000 y 600.000 abortos por año, sostienen diversas investigaciones, lo que equivale a casi uno por cada nacimiento. Estos procedimientos, realizados al margen de la ley, no siempre se efectúan con las condiciones requeridas para evitar hemorragias e infecciones.

Según datos oficiales difundidos al finalizar el año pasado, en 2008 se produjeron 296 muertes maternas, 21 por ciento a causa de abortos inseguros. Se trata de un número alto, aunque sea inferior a los 306 casos del año anterior, y entre los decesos hubo cuatro niñas de entre 10 y 14 años y 39 adolescentes menores de 19.

El número de fallecimientos es de cuatro mujeres por cada 10.000 niños nacidos, y podría generar la idea de que es bajo. Pero no sólo se trata de muertes prevenibles sino que el porcentaje es dos veces y media superior al de Chile y al de Uruguay, que están apenas por encima de un deceso por cada 10.000 nacimientos.

Tanto el gobierno argentino como los expertos independientes que trabajan en estos temas admiten que a este ritmo es difícil que el país cumpla el nivel de reducción al que se ha comprometido ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Se trata de alcanzar para 2015 el mismo porcentaje de muertes maternas que tienen ahora Chile y Uruguay, en un compromiso que forma parte de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, acordados por los gobiernos en 2000 en el marco de la ONU, con plazos y metas que vencen ese año, tomando como base los indicadores de 1990.

Entre esos objetivos está erradicar la pobreza extrema, alcanzar la educación básica universal, promover la equidad de género, reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, entre otros.

Un estudio del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva, formado por diversas organizaciones no gubernamentales, indicó que entre 1980 y 2006 la mortalidad infantil bajó 61 por ciento en Argentina, mientras que las muertes maternas cayeron a una velocidad mucho menor –32 por ciento-- y casi no ceden en los últimos años.

De hecho, en 2001 las muertes maternas fueron 297, sólo una más de las registradas en 2008, y ya en 2006 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, advertía con alarma sobre el estancamiento del indicador materno, en contraste con las mejora del infantil.

LA MUERTE MATERNA, FUERA DE LA AGENDA

En diálogo con IPS, la médica Mariana Romero, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad –integrante del Observatorio-- denunció que a pesar de no requerirse de grandes inversiones para su reducción "la muerte materna no forma parte de la agenda política argentina".

"En Chile el aborto no está despenalizado, pero desde mediados de los años 60 hay allí una política de planificación familiar que no se interrumpió con la dictadura (1973-1990) y una red de atención primaria que funciona integradamente en la emergencia", analizó la experta, autora del estudio "Para que cada muerte materna importe".

En Uruguay, si bien el presidente Tabaré Vázquez vetó en noviembre de 2008 una ley que legalizaba el aborto, la mayoría de la población accede al sistema de salud, hay consejerías sobre anticoncepción, y las mujeres se volvieron cada vez más concientes sobre las prácticas de prevención del embarazo, explicó.

Romero, al igual que otras expertas consultadas, calificó de "débil y poco visible" el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, puesto en marcha en Argentina en 2003 para prevenir embarazos mediante la provisión gratuita de anticonceptivos.

En los hechos, sigue habiendo un alto porcentaje de abortos inseguros, en un país donde la interrupción voluntaria del embarazo sólo es permitida legalmente en casos de violación o cuando la vida de la madre corre peligro.

"No hay una política pública clara y explícita que tome el tema de las muertes maternas como prioridad", afirmó la médica. "Para bajar las muertes, el programa debe ser visible, debe contar con insumos, con recursos humanos capacitados, y debe ser monitoreado". "Si no hay voluntad política, pierde visibilidad", advirtió.

A raíz de la publicación en diciembre de las nuevas cifras de muerte materna, el ex ministro de Salud Ginés González reconoció que "es el indicador más estancado de todas las metas del milenio", y que ese estancamiento "equivale a un fracaso". "Las estrategias para reducirlas no son suficientes", criticó.

Por su parte el actual subsecretario de Salud Comunitaria, Guillermo González, reconoció que no se llegará a la meta de 2015 en este rubro, pero afirmó que el Ministerio de Salud se propuso llegar a 2011 con una tasa de muertes maternas reducida en un tercio, es decir, de 3,3 por cada 10 mil nacimientos.

"No se ha trabajado intensamente en cuatro puntos fundamentales", admitió en una especie de autocrítica. Y mencionó la falta de bancos de sangre para atender hemorragias, la dificultad para detectar tempranamente casos de hipertensión, la falta de tratamientos oportunos frente a infecciones, y la reducción de daños por aborto.

"Sesenta por ciento de los embarazos de la población no son deseados", reveló. Aunque no lo mencionó, este dato está directamente vinculado a fallas en el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, que sería el encargado de prestar insumos y servicios para evitar estos embarazos no deseados.

En materia de reducción de daños por abortos inseguros, existe un guía para la atención de los casos en que las mujeres llegan al hospital con la interrupción del embarazo ya iniciada, pero aún así, el porcentaje de abortos que termina en la muerte de las mujeres es alto: casi 21 por ciento en 2008.

Si se estudian los casos por provincia, se observa que en algunos distritos donde el acceso a los servicios de salud está más dificultado, las prácticas de aborto más que duplican el promedio nacional. En Entre Ríos 44,4 por ciento de las muertes maternas en 2008 fueron por aborto y en Chaco 39 por ciento.

"Es un escándalo", dijo a IPS Marta Alanis, presidenta de la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir que forma parte del consejo asesor que trabaja junto al programa de Salud Sexual del gobierno nacional.

"El programa tiene grandes fallas", advirtió. "Debe lidiar con obstáculos tales como falta de insumos, dificultades burocráticas o administrativas que enmascaran trabas de tipo ideológico", explicó. "Muchos funcionarios pretenden gobernar o legislar en base a sus creencias religiosas y algunos médicos también actúan así en su práctica", dijo.

A modo de ejemplo señaló que en un centro de salud de Córdoba, su provincia, hay un cartel que informa que no se proveerá de métodos anticonceptivos a las mujeres que no se hayan realizado una citología, un test de control para la prevención del cáncer de cuello de útero.

"Si las mujeres fueran atraídas por programas más amigables, que las contengan, muchas de estas muertes se podrían evitar, pero así las expulsan", denunció.

"Hay que hacer un esfuerzo de educación sexual para evitar los embarazos no deseados, garantizar la realización del aborto en los casos en que no es punible y exigir la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de embarazo", puntualizó Alanis.

"Solo así se reducirán las muertes maternas por abortos inseguros, que recaen siempre sobre las mujeres más pobres", advirtió.

Fuente: IPS

domingo, 10 de enero de 2010

Madres canguro

Por: Anaclara Padilla Estrada

Madrid, 03 Enero 2010, Especial para El informante Perú.- Safiya nació demasiado pronto. Con diez días de vida, apenas pesaba un kilo. Y en su Senegal natal, una incubadora para salvar a bebés prematuros como ella es un lujo. Por eso vive pegada a su madre desde que vino al mundo. Piel con piel. Sintiendo su respiración y escuchando el latido de su corazón. Y ha sobrevivido.

En el mundo, nacen anualmente 20 millones de niños como Safiya, el 955% en países empobrecidos.

Ante la falta de centros hospitalarios y de higiene, la escasez de material técnico y los problemas de hacinamiento, los especialistas se plantearon la posibilidad de sustituir la incubadora y el hospital por la madre y su propio cuerpo. Así aparecieron las Madres Canguro.

La idea surgió en el Instituto Materno Infantil de Bogotá en 1979. Durante los años anteriores, los doctores Héctor Martínez y Edgar Rey veían cómo los índices de infección y mortalidad entre los recién nacidos hospitalizados crecía de forma alarmante. Modificaron el tratamiento del prematuro, permitiéndole salir del hospital cuanto antes para llevar a cabo un seguimiento ambulatorio.

Se basa en lo que la naturaleza ideó para los bebés marsupiales, que completan su desarrollo fuera del útero, agarrados a las glándulas mamarias y protegidos en una bolsa. Esta posición les ayuda a regular y conservar la temperatura debida, una capacidad que no poseen al no haber completado el periodo de gestación. De esta manera, permanecen en contacto directo con la madre hasta que alcanzan los tres kilos.

Pero este sistema no es un milagro. La colocación del bebé en contacto directo con el pecho de la madre es sólo uno de los cuatro elementos que conforman el programa de las Madres Canguro. Una nutrición adecuada mediante la lactancia materna, la atención ambulatoria una vez por semana, y el apoyo a la madre en el cuidado del pequeño hasta que cumple los cinco años son los otros pilares que hacen posible esta recuperación.

Desde 1979, este método se aplica en la mayoría de los países latinoamericanos así como en diversos lugares de Asia y África. Su bajo coste, junto con los beneficios para el pequeño, ha contribuido a su expansión. Un día en una unidad de cuidados intensivos para prematuros en un país empobrecido asciende a 200 dólares diarios, según UNICEF. El programa Madres Canguro sólo supone un gasto de 4,6 dólares por cada encuentro en el hospital.

Safiya tuvo “suerte”, ya que el centro médico senegalés Abbas Ndao, en el que ella nació, aplica este método desde hace 11 años. Tras conocer el sistema en Colombia, el jefe del servicio de Pediatría, Osumane Ndiave, llevó a cabo un proyecto piloto con 112 prematuros entre 1998 y 2005.

Sólo no logró sobrevivir. Según el doctor, el contacto permanente con el cuerpo de la madre aporta calor, seguridad y confianza al bebé. No sólo se trata de la temperatura, sino también de sentir de la manera más cercana posible el latido del corazón y el ritmo de la respiración.

Pero por encima de todo, el jefe de pediatría señala la importancia de la relación amorosa y estrecha que se establece entre la madre y el bebé prematuro. La estimulación, tanto afectiva como orgánica, mejora y garantiza el patrón respiratorio y cardiaco. La voz de la madre, su arrullo, y el entorno familiar sirven de detonante para el desarrollo neurológico y cognoscitivo.

Además, de esta forma es la madre, y no los médicos, la que se convierte en la actriz principal y responsable del cuidado del bebé.

Precisamente este último argumento es el que ha llevado a desarrollar esta técnica en países más desarrollados, con el objetivo de recuperar la responsabilidad materna y familiar frente al cuidado del niño previamente estabilizado. Además, el vínculo que se establece entre madre e hijo ayuda a que disminuyan notablemente la cifra de abandonos.

Las Madres Canguro siguen demostrando su eficiencia al suplir la carencia de recursos tecnológicos o la falta de vínculos entre madre e hijo en lugares variados de todo el mundo. Al menos, esta técnica ha funcionado para Safiya. Cinco meses después de nacer, ya pesaba casi siete kilos.

Fuente: El informante

lunes, 9 de noviembre de 2009

MATERNIDAD EN RIESGO

Unas dos mil argentinas dan a luz por día, pero la mitad no cuenta con cobertura médica y el 40 por ciento tiene menos de 24 años, según las últimas cifras oficiales.

Buenos Aires, noviembre de 2009 (RIS-Argentina) Poco más de dos mil argentinas dan a luz por día, de las cuales el 40 por ciento no supera los 24 años, la mitad no cuenta con cobertura médica y casi el 10 por ciento son analfabetas o tienen la primaria incompleta. Los datos dan cuenta del promedio de mujeres argentinas que fueron mamás en 2007, pero abren enormes brechas si la región que se mira es el NOA y el NEA.

El déficit educativo encuentra su panorama más dramático entre las madres misioneras donde casi la mitad (49,3 por ciento) de las mujeres que parieron en 2007 o no tenían ningún nivel de instrucción o habían abandonado el ciclo inicial para salir a trabajar. El analfabetismo o la primaria incompleta son comunes también en el 26,3 por ciento de las chaqueñas; el 19,9 por ciento de las correntinas; el 19,6 de las formoseñas; y el 18,8 de las santiagueñas.


Las cifras preocupan, y más si se analizan los datos que arroja su contracara: la ciudad más rica del país, Buenos Aires. En territorio porteño, apenas el 2,2 por ciento de las jefas de hogar que dieron a luz ese año o nunca habían ido a una escuela o no pudieron terminar la primaria.



A la luz de los datos -que se desprenden del último Informe de Indicadores Básicos del Ministerio de Salud de la Nación del año pasado, pero con datos de 2007- se puede afirmar que la pobreza penetra y se sumerge fácilmente por todos los rincones de las poblaciones más vulnerables, y deja sus peores huellas. Para medir la inequidad, la exclusión y la situación de pobreza e indigencia no basta con analizar los ingresos y la capacidad de acceso a la canasta básica.



El costo de vida también se revela desde las exclusiones del sistema sanitario y educativo, dos áreas donde el Estado se propuso disminuir varios Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), pero aún no pudo lograrlo. De las estadísticas de la cartera sanitaria se desprende que el 47,4 por ciento de las mamás de 2007 no estaban asociadas a ningún sistema de atención de la salud, ni público ni privado.



Esta carencia, en Santiago del Estero, por ejemplo, afectó ese año al 74,3 por ciento de las madres, es decir, a más de siete por cada diez mujeres que fueron mamás en 2007. Igual de grave es la realidad de las formoseñas, donde el 72,9 por ciento no contaba con cobertura médica de ningún tipo. Detrás de ellas se ubican las mujeres chaqueñas con el 69,1 por ciento; las salteñas con 67,1; y las misioneras con el 54,7 por ciento.



"Las estadísticas nos muestran cómo algo de una esfera tan íntima y privada, como es la maternidad, en realidad se trata de una cuestión social", apunta Andrea Mariño, coordinadora de programas de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM). De acuerdo a la especialista, según el estrato socioeconómico al que se pertenezca, son las decisiones o no que las mujeres pueden tomar respecto de sus derechos sexuales y reproductivos.



"Por un lado, si bien son sectores que tienen menos acceso a educación sexual, tampoco hay una amplia difusión del programa de salud sexual y reproductiva, que brinda gratuitamente los métodos anticonceptivos", afirma. Y añade que en materia de prevención este programa "nunca hizo difusión focalizada sobre estos temas ni sobre la existencia del programa a nivel nacional".



Esta situación redunda en la vulneración de los derechos de las mujeres más necesitadas, a juicio de la experta. "No hay conocimiento en los grupos más pobres de la opción de elegir o no un embarazo. La maternidad resulta el proyecto de vida porque al no tener acceso a un empleo digno, a educación y a salud, su única forma de sentirse respetada en sus derechos es siendo madres", analiza Mariño.



Pero inmediatamente aclara: El no deseo de maternidad también compromete a las mujeres más pobres. La Argentina avanzó en tres leyes: el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, la educación sexual en las escuelas; y la cirugía de ligaduras de las trompas de falopio. “Llama la atención que todas estas normas no se traduzcan en políticas efectivas ni se apliquen como debieran en los servicios de salud”, cuestiona la especialista de FEIM.



No se cumplen los derechos de las personas. En algunos hospitales se niegan a realizar las ligaduras de trompas, ya sea porque o no conocen la legislación o porque ponen requisitos que no existen. "La falta de educación y de difusión de las leyes y los derechos de todas las mujeres genera un abismo, siempre lamentablemente en desmedro de quienes más lo necesitan", sintetizó Mariño. (Por Rosalía Costantino)



Imagen:
http://www.interarteonline.com/Juan_Fco_Plaza/altas/Maternidad.jpg


Fuente: Risolidaria


http://www.risolidaria.org.ar/canales/contenido/nota/masinfo.asp?nota=17094

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