lunes, 11 de enero de 2010
Argentina: Muertes maternas no ceden como en países vecinos
domingo, 10 de enero de 2010
Madres canguro
En el mundo, nacen anualmente 20 millones de niños como Safiya, el 955% en países empobrecidos.
Ante la falta de centros hospitalarios y de higiene, la escasez de material técnico y los problemas de hacinamiento, los especialistas se plantearon la posibilidad de sustituir la incubadora y el hospital por la madre y su propio cuerpo. Así aparecieron las Madres Canguro.
La idea surgió en el Instituto Materno Infantil de Bogotá en 1979. Durante los años anteriores, los doctores Héctor Martínez y Edgar Rey veían cómo los índices de infección y mortalidad entre los recién nacidos hospitalizados crecía de forma alarmante. Modificaron el tratamiento del prematuro, permitiéndole salir del hospital cuanto antes para llevar a cabo un seguimiento ambulatorio.
Se basa en lo que la naturaleza ideó para los bebés marsupiales, que completan su desarrollo fuera del útero, agarrados a las glándulas mamarias y protegidos en una bolsa. Esta posición les ayuda a regular y conservar la temperatura debida, una capacidad que no poseen al no haber completado el periodo de gestación. De esta manera, permanecen en contacto directo con la madre hasta que alcanzan los tres kilos.
Pero este sistema no es un milagro. La colocación del bebé en contacto directo con el pecho de la madre es sólo uno de los cuatro elementos que conforman el programa de las Madres Canguro. Una nutrición adecuada mediante la lactancia materna, la atención ambulatoria una vez por semana, y el apoyo a la madre en el cuidado del pequeño hasta que cumple los cinco años son los otros pilares que hacen posible esta recuperación.
Desde 1979, este método se aplica en la mayoría de los países latinoamericanos así como en diversos lugares de Asia y África. Su bajo coste, junto con los beneficios para el pequeño, ha contribuido a su expansión. Un día en una unidad de cuidados intensivos para prematuros en un país empobrecido asciende a 200 dólares diarios, según UNICEF. El programa Madres Canguro sólo supone un gasto de 4,6 dólares por cada encuentro en el hospital.
Safiya tuvo “suerte”, ya que el centro médico senegalés Abbas Ndao, en el que ella nació, aplica este método desde hace 11 años. Tras conocer el sistema en Colombia, el jefe del servicio de Pediatría, Osumane Ndiave, llevó a cabo un proyecto piloto con 112 prematuros entre 1998 y 2005.
Sólo no logró sobrevivir. Según el doctor, el contacto permanente con el cuerpo de la madre aporta calor, seguridad y confianza al bebé. No sólo se trata de la temperatura, sino también de sentir de la manera más cercana posible el latido del corazón y el ritmo de la respiración.
Pero por encima de todo, el jefe de pediatría señala la importancia de la relación amorosa y estrecha que se establece entre la madre y el bebé prematuro. La estimulación, tanto afectiva como orgánica, mejora y garantiza el patrón respiratorio y cardiaco. La voz de la madre, su arrullo, y el entorno familiar sirven de detonante para el desarrollo neurológico y cognoscitivo.
Además, de esta forma es la madre, y no los médicos, la que se convierte en la actriz principal y responsable del cuidado del bebé.
Precisamente este último argumento es el que ha llevado a desarrollar esta técnica en países más desarrollados, con el objetivo de recuperar la responsabilidad materna y familiar frente al cuidado del niño previamente estabilizado. Además, el vínculo que se establece entre madre e hijo ayuda a que disminuyan notablemente la cifra de abandonos.
Las Madres Canguro siguen demostrando su eficiencia al suplir la carencia de recursos tecnológicos o la falta de vínculos entre madre e hijo en lugares variados de todo el mundo. Al menos, esta técnica ha funcionado para Safiya. Cinco meses después de nacer, ya pesaba casi siete kilos.
lunes, 9 de noviembre de 2009
MATERNIDAD EN RIESGO
Unas dos mil argentinas dan a luz por día, pero la mitad no cuenta con cobertura médica y el 40 por ciento tiene menos de 24 años, según las últimas cifras oficiales.Buenos Aires, noviembre de 2009 (RIS-Argentina) Poco más de dos mil argentinas dan a luz por día, de las cuales el 40 por ciento no supera los 24 años, la mitad no cuenta con cobertura médica y casi el 10 por ciento son analfabetas o tienen la primaria incompleta. Los datos dan cuenta del promedio de mujeres argentinas que fueron mamás en 2007, pero abren enormes brechas si la región que se mira es el NOA y el NEA.
El déficit educativo encuentra su panorama más dramático entre las madres misioneras donde casi la mitad (49,3 por ciento) de las mujeres que parieron en 2007 o no tenían ningún nivel de instrucción o habían abandonado el ciclo inicial para salir a trabajar. El analfabetismo o la primaria incompleta son comunes también en el 26,3 por ciento de las chaqueñas; el 19,9 por ciento de las correntinas; el 19,6 de las formoseñas; y el 18,8 de las santiagueñas.
Las cifras preocupan, y más si se analizan los datos que arroja su contracara: la ciudad más rica del país, Buenos Aires. En territorio porteño, apenas el 2,2 por ciento de las jefas de hogar que dieron a luz ese año o nunca habían ido a una escuela o no pudieron terminar la primaria.
A la luz de los datos -que se desprenden del último Informe de Indicadores Básicos del Ministerio de Salud de la Nación del año pasado, pero con datos de 2007- se puede afirmar que la pobreza penetra y se sumerge fácilmente por todos los rincones de las poblaciones más vulnerables, y deja sus peores huellas. Para medir la inequidad, la exclusión y la situación de pobreza e indigencia no basta con analizar los ingresos y la capacidad de acceso a la canasta básica.
El costo de vida también se revela desde las exclusiones del sistema sanitario y educativo, dos áreas donde el Estado se propuso disminuir varios Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), pero aún no pudo lograrlo. De las estadísticas de la cartera sanitaria se desprende que el 47,4 por ciento de las mamás de 2007 no estaban asociadas a ningún sistema de atención de la salud, ni público ni privado.
Esta carencia, en Santiago del Estero, por ejemplo, afectó ese año al 74,3 por ciento de las madres, es decir, a más de siete por cada diez mujeres que fueron mamás en 2007. Igual de grave es la realidad de las formoseñas, donde el 72,9 por ciento no contaba con cobertura médica de ningún tipo. Detrás de ellas se ubican las mujeres chaqueñas con el 69,1 por ciento; las salteñas con 67,1; y las misioneras con el 54,7 por ciento.
"Las estadísticas nos muestran cómo algo de una esfera tan íntima y privada, como es la maternidad, en realidad se trata de una cuestión social", apunta Andrea Mariño, coordinadora de programas de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM). De acuerdo a la especialista, según el estrato socioeconómico al que se pertenezca, son las decisiones o no que las mujeres pueden tomar respecto de sus derechos sexuales y reproductivos.
"Por un lado, si bien son sectores que tienen menos acceso a educación sexual, tampoco hay una amplia difusión del programa de salud sexual y reproductiva, que brinda gratuitamente los métodos anticonceptivos", afirma. Y añade que en materia de prevención este programa "nunca hizo difusión focalizada sobre estos temas ni sobre la existencia del programa a nivel nacional".
Esta situación redunda en la vulneración de los derechos de las mujeres más necesitadas, a juicio de la experta. "No hay conocimiento en los grupos más pobres de la opción de elegir o no un embarazo. La maternidad resulta el proyecto de vida porque al no tener acceso a un empleo digno, a educación y a salud, su única forma de sentirse respetada en sus derechos es siendo madres", analiza Mariño.
Pero inmediatamente aclara: El no deseo de maternidad también compromete a las mujeres más pobres. La Argentina avanzó en tres leyes: el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, la educación sexual en las escuelas; y la cirugía de ligaduras de las trompas de falopio. “Llama la atención que todas estas normas no se traduzcan en políticas efectivas ni se apliquen como debieran en los servicios de salud”, cuestiona la especialista de FEIM.
No se cumplen los derechos de las personas. En algunos hospitales se niegan a realizar las ligaduras de trompas, ya sea porque o no conocen la legislación o porque ponen requisitos que no existen. "La falta de educación y de difusión de las leyes y los derechos de todas las mujeres genera un abismo, siempre lamentablemente en desmedro de quienes más lo necesitan", sintetizó Mariño. (Por Rosalía Costantino)
Imagen:
http://www.interarteonline.com/Juan_Fco_Plaza/altas/Maternidad.jpg
Fuente: Risolidaria
http://www.risolidaria.org.ar/canales/contenido/nota/masinfo.asp?nota=17094

