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martes, 29 de enero de 2013

La violencia física y sexual contra la mujer está muy extendida en 12 países de América latina y el Caribe


Afecta a las mujeres de todos los grupos socioeconómicos, según nuevo informe de la OPS/OMS y el CDC

Washington, D.C., 17 de enero de 2013 (OPS/OMS).- Un nuevo informe publicado por la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), en colaboración con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), muestra que en 12 países estudiados de América Latina y el Caribe, entre el 17 y 53 por ciento de las mujeres entrevistadas reportaron haber sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas. En siete de esos países, más de una de cada cuatro dijo haber sufrido tal violencia.
 
El informe Violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe: Un análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países, documenta que entre el 41 y 82 por ciento de las mujeres que sufrieron abuso por parte de sus parejas experimentaron heridas físicas, desde cortes y moretones a huesos rotos, abortos involuntarios y quemaduras. A pesar de esto, entre el 28 y 64 por ciento no buscó ayuda o habló con nadie acerca de esta experiencia.
 
El análisis comparativo también muestra que entre 10 y 27 por ciento de las mujeres en estos países reportaron haber sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas, cometida por su pareja u otra persona, pero generalmente por un hombre a quien ya conocía.
 
Asimismo, el reporte destaca las intersecciones entre la violencia contra la mujer y violencia en la niñez. En los 12 países estudiados, las mujeres que fueron golpeadas durante su niñez reportaron haber sufrido violencia de pareja en la edad adulta en un porcentaje significativamente mayor que las que no padecieron violencia en su infancia.
 
"Además de ser una violación de los derechos humanos, la violencia contra las mujeres tiene graves consecuencias para la salud de las mujeres y la de sus hijos, y genera gran impacto en los trabajadores y sistemas de la salud de la Región", sostuvo la doctora Mirta Roses Periago, Directora de la OPS/OMS.
 
Esta es la primera vez en que datos nacionales han sido analizados y presentados en un formato único comparativo que muestra un panorama de lo que se conoce acerca de la violencia contra las mujeres en la Región. El informe de 156 páginas presenta un análisis comparativo de los datos obtenidos de entrevistas con más de 180.000 mujeres en Bolivia, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Paraguay y Perú.
 
"Tenemos la esperanza de que este informe motive a tomadores de decisión a invertir más recursos en la implementación de estrategias basadas en la evidencia que prevengan la violencia contra las mujeres antes de que ocurra", señaló Alessandra Guedes, coautora del informe y asesora regional de la OPS/OMS en Violencia Intrafamiliar.
 
La OPS es la organización internacional de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con todos los países del continente americano para mejorar la salud y la calidad de la vida de las personas de las Américas y actúa como la Oficina Regional para las Américas de la OMS.
 

lunes, 1 de febrero de 2010

Latinoamérica y el Caribe: Crece el embarazo adolescente

América Latina es la única región del mundo donde la tasa de fecundidad entre las adolescentes ha seguido creciendo en los últimos 30 años, según un estudio presentado el jueves en Madrid, que pidió acometer políticas de educación sexual eficaces para revertir esta tendencia.

El informe, elaborado por la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), señaló que un 7,3% de los embarazos en América Latina se producen en adolescentes de entre 15 y 19 años.

Esta misma tasa es el 2,8% en Europa y 4,8% en todo el mundo.

El secretario general de la OIJ, Eugenio Ravinet, dijo que Latinoamérica es la única región del mundo que mantiene una línea ascendente en esta franja en comparación con los datos de 1970, incluso por delante de África, que, no obstante, conserva la tasa más alta de fecundidad adolescente, un 11,6%, a nivel mundial.

"La fecundidad adolescente causa preocupación, desconcierto y desafía a las diversas instituciones", consideró Ravinet en rueda de prensa.

El estudio también identificó una relación directa entre los embarazos adolescentes y los niveles educativos y de renta per cápita de las mujeres. "A más pobreza, más embarazos no deseados", subrayó Leire Iglesias, secretaria general adjunta de la organización.

Sin embargo, en el caso de los padres adolescentes observaron que la variable de la situación socioeconómica influye menos y que las relaciones de riesgo se producen con independencia de la renta familiar del joven.

De los 17 países consultados en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, la investigación destacó mayores tasas de fecundidad juvenil en Brasil, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador.

Los máximos representantes de la OIJ pidieron a los gobiernos nacionales que apuesten por mejorar la educación sexual de los jóvenes mediante "políticas serias y decididas" que permitan reducir estas cifras.

Fuente: Observatorio Género y Equidad

lunes, 11 de enero de 2010

Argentina: Muertes maternas no ceden como en países vecinos

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, ene (IPS) - Cerca de 300 mujeres mueren cada año en Argentina por causas prevenibles vinculadas al embarazo, el parto o el puerperio. La mayoría de los decesos se produce por aborto, una práctica muy difundida en el país pese a mantenerse como ilegal.

En Argentina se realizan entre 460.000 y 600.000 abortos por año, sostienen diversas investigaciones, lo que equivale a casi uno por cada nacimiento. Estos procedimientos, realizados al margen de la ley, no siempre se efectúan con las condiciones requeridas para evitar hemorragias e infecciones.

Según datos oficiales difundidos al finalizar el año pasado, en 2008 se produjeron 296 muertes maternas, 21 por ciento a causa de abortos inseguros. Se trata de un número alto, aunque sea inferior a los 306 casos del año anterior, y entre los decesos hubo cuatro niñas de entre 10 y 14 años y 39 adolescentes menores de 19.

El número de fallecimientos es de cuatro mujeres por cada 10.000 niños nacidos, y podría generar la idea de que es bajo. Pero no sólo se trata de muertes prevenibles sino que el porcentaje es dos veces y media superior al de Chile y al de Uruguay, que están apenas por encima de un deceso por cada 10.000 nacimientos.

Tanto el gobierno argentino como los expertos independientes que trabajan en estos temas admiten que a este ritmo es difícil que el país cumpla el nivel de reducción al que se ha comprometido ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Se trata de alcanzar para 2015 el mismo porcentaje de muertes maternas que tienen ahora Chile y Uruguay, en un compromiso que forma parte de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, acordados por los gobiernos en 2000 en el marco de la ONU, con plazos y metas que vencen ese año, tomando como base los indicadores de 1990.

Entre esos objetivos está erradicar la pobreza extrema, alcanzar la educación básica universal, promover la equidad de género, reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, entre otros.

Un estudio del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva, formado por diversas organizaciones no gubernamentales, indicó que entre 1980 y 2006 la mortalidad infantil bajó 61 por ciento en Argentina, mientras que las muertes maternas cayeron a una velocidad mucho menor –32 por ciento-- y casi no ceden en los últimos años.

De hecho, en 2001 las muertes maternas fueron 297, sólo una más de las registradas en 2008, y ya en 2006 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, advertía con alarma sobre el estancamiento del indicador materno, en contraste con las mejora del infantil.

LA MUERTE MATERNA, FUERA DE LA AGENDA

En diálogo con IPS, la médica Mariana Romero, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad –integrante del Observatorio-- denunció que a pesar de no requerirse de grandes inversiones para su reducción "la muerte materna no forma parte de la agenda política argentina".

"En Chile el aborto no está despenalizado, pero desde mediados de los años 60 hay allí una política de planificación familiar que no se interrumpió con la dictadura (1973-1990) y una red de atención primaria que funciona integradamente en la emergencia", analizó la experta, autora del estudio "Para que cada muerte materna importe".

En Uruguay, si bien el presidente Tabaré Vázquez vetó en noviembre de 2008 una ley que legalizaba el aborto, la mayoría de la población accede al sistema de salud, hay consejerías sobre anticoncepción, y las mujeres se volvieron cada vez más concientes sobre las prácticas de prevención del embarazo, explicó.

Romero, al igual que otras expertas consultadas, calificó de "débil y poco visible" el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, puesto en marcha en Argentina en 2003 para prevenir embarazos mediante la provisión gratuita de anticonceptivos.

En los hechos, sigue habiendo un alto porcentaje de abortos inseguros, en un país donde la interrupción voluntaria del embarazo sólo es permitida legalmente en casos de violación o cuando la vida de la madre corre peligro.

"No hay una política pública clara y explícita que tome el tema de las muertes maternas como prioridad", afirmó la médica. "Para bajar las muertes, el programa debe ser visible, debe contar con insumos, con recursos humanos capacitados, y debe ser monitoreado". "Si no hay voluntad política, pierde visibilidad", advirtió.

A raíz de la publicación en diciembre de las nuevas cifras de muerte materna, el ex ministro de Salud Ginés González reconoció que "es el indicador más estancado de todas las metas del milenio", y que ese estancamiento "equivale a un fracaso". "Las estrategias para reducirlas no son suficientes", criticó.

Por su parte el actual subsecretario de Salud Comunitaria, Guillermo González, reconoció que no se llegará a la meta de 2015 en este rubro, pero afirmó que el Ministerio de Salud se propuso llegar a 2011 con una tasa de muertes maternas reducida en un tercio, es decir, de 3,3 por cada 10 mil nacimientos.

"No se ha trabajado intensamente en cuatro puntos fundamentales", admitió en una especie de autocrítica. Y mencionó la falta de bancos de sangre para atender hemorragias, la dificultad para detectar tempranamente casos de hipertensión, la falta de tratamientos oportunos frente a infecciones, y la reducción de daños por aborto.

"Sesenta por ciento de los embarazos de la población no son deseados", reveló. Aunque no lo mencionó, este dato está directamente vinculado a fallas en el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, que sería el encargado de prestar insumos y servicios para evitar estos embarazos no deseados.

En materia de reducción de daños por abortos inseguros, existe un guía para la atención de los casos en que las mujeres llegan al hospital con la interrupción del embarazo ya iniciada, pero aún así, el porcentaje de abortos que termina en la muerte de las mujeres es alto: casi 21 por ciento en 2008.

Si se estudian los casos por provincia, se observa que en algunos distritos donde el acceso a los servicios de salud está más dificultado, las prácticas de aborto más que duplican el promedio nacional. En Entre Ríos 44,4 por ciento de las muertes maternas en 2008 fueron por aborto y en Chaco 39 por ciento.

"Es un escándalo", dijo a IPS Marta Alanis, presidenta de la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir que forma parte del consejo asesor que trabaja junto al programa de Salud Sexual del gobierno nacional.

"El programa tiene grandes fallas", advirtió. "Debe lidiar con obstáculos tales como falta de insumos, dificultades burocráticas o administrativas que enmascaran trabas de tipo ideológico", explicó. "Muchos funcionarios pretenden gobernar o legislar en base a sus creencias religiosas y algunos médicos también actúan así en su práctica", dijo.

A modo de ejemplo señaló que en un centro de salud de Córdoba, su provincia, hay un cartel que informa que no se proveerá de métodos anticonceptivos a las mujeres que no se hayan realizado una citología, un test de control para la prevención del cáncer de cuello de útero.

"Si las mujeres fueran atraídas por programas más amigables, que las contengan, muchas de estas muertes se podrían evitar, pero así las expulsan", denunció.

"Hay que hacer un esfuerzo de educación sexual para evitar los embarazos no deseados, garantizar la realización del aborto en los casos en que no es punible y exigir la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de embarazo", puntualizó Alanis.

"Solo así se reducirán las muertes maternas por abortos inseguros, que recaen siempre sobre las mujeres más pobres", advirtió.

Fuente: IPS

domingo, 10 de enero de 2010

Madres canguro

Por: Anaclara Padilla Estrada

Madrid, 03 Enero 2010, Especial para El informante Perú.- Safiya nació demasiado pronto. Con diez días de vida, apenas pesaba un kilo. Y en su Senegal natal, una incubadora para salvar a bebés prematuros como ella es un lujo. Por eso vive pegada a su madre desde que vino al mundo. Piel con piel. Sintiendo su respiración y escuchando el latido de su corazón. Y ha sobrevivido.

En el mundo, nacen anualmente 20 millones de niños como Safiya, el 955% en países empobrecidos.

Ante la falta de centros hospitalarios y de higiene, la escasez de material técnico y los problemas de hacinamiento, los especialistas se plantearon la posibilidad de sustituir la incubadora y el hospital por la madre y su propio cuerpo. Así aparecieron las Madres Canguro.

La idea surgió en el Instituto Materno Infantil de Bogotá en 1979. Durante los años anteriores, los doctores Héctor Martínez y Edgar Rey veían cómo los índices de infección y mortalidad entre los recién nacidos hospitalizados crecía de forma alarmante. Modificaron el tratamiento del prematuro, permitiéndole salir del hospital cuanto antes para llevar a cabo un seguimiento ambulatorio.

Se basa en lo que la naturaleza ideó para los bebés marsupiales, que completan su desarrollo fuera del útero, agarrados a las glándulas mamarias y protegidos en una bolsa. Esta posición les ayuda a regular y conservar la temperatura debida, una capacidad que no poseen al no haber completado el periodo de gestación. De esta manera, permanecen en contacto directo con la madre hasta que alcanzan los tres kilos.

Pero este sistema no es un milagro. La colocación del bebé en contacto directo con el pecho de la madre es sólo uno de los cuatro elementos que conforman el programa de las Madres Canguro. Una nutrición adecuada mediante la lactancia materna, la atención ambulatoria una vez por semana, y el apoyo a la madre en el cuidado del pequeño hasta que cumple los cinco años son los otros pilares que hacen posible esta recuperación.

Desde 1979, este método se aplica en la mayoría de los países latinoamericanos así como en diversos lugares de Asia y África. Su bajo coste, junto con los beneficios para el pequeño, ha contribuido a su expansión. Un día en una unidad de cuidados intensivos para prematuros en un país empobrecido asciende a 200 dólares diarios, según UNICEF. El programa Madres Canguro sólo supone un gasto de 4,6 dólares por cada encuentro en el hospital.

Safiya tuvo “suerte”, ya que el centro médico senegalés Abbas Ndao, en el que ella nació, aplica este método desde hace 11 años. Tras conocer el sistema en Colombia, el jefe del servicio de Pediatría, Osumane Ndiave, llevó a cabo un proyecto piloto con 112 prematuros entre 1998 y 2005.

Sólo no logró sobrevivir. Según el doctor, el contacto permanente con el cuerpo de la madre aporta calor, seguridad y confianza al bebé. No sólo se trata de la temperatura, sino también de sentir de la manera más cercana posible el latido del corazón y el ritmo de la respiración.

Pero por encima de todo, el jefe de pediatría señala la importancia de la relación amorosa y estrecha que se establece entre la madre y el bebé prematuro. La estimulación, tanto afectiva como orgánica, mejora y garantiza el patrón respiratorio y cardiaco. La voz de la madre, su arrullo, y el entorno familiar sirven de detonante para el desarrollo neurológico y cognoscitivo.

Además, de esta forma es la madre, y no los médicos, la que se convierte en la actriz principal y responsable del cuidado del bebé.

Precisamente este último argumento es el que ha llevado a desarrollar esta técnica en países más desarrollados, con el objetivo de recuperar la responsabilidad materna y familiar frente al cuidado del niño previamente estabilizado. Además, el vínculo que se establece entre madre e hijo ayuda a que disminuyan notablemente la cifra de abandonos.

Las Madres Canguro siguen demostrando su eficiencia al suplir la carencia de recursos tecnológicos o la falta de vínculos entre madre e hijo en lugares variados de todo el mundo. Al menos, esta técnica ha funcionado para Safiya. Cinco meses después de nacer, ya pesaba casi siete kilos.

Fuente: El informante

lunes, 28 de diciembre de 2009

SIDA Y VIOLENCIA


Un estudio de una OSC advierte que nueve de cada diez mujeres con VIH/sida fueron víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

Buenos Aires, diciembre de 2009 (RIS-Argentina) Nueve de cada diez mujeres que viven con VIH/sida fueron víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y ocho de cada diez padecieron situaciones de agresión antes de conocer su diagnóstico de VIH. La afirmación se desprende de un relevamiento de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), que demostró que la violencia contra las mujeres es un importante factor de vulnerabilidad para aquellas que tienen el virus del sida.

“La violencia es una realidad en nuestra vidas. Recién estamos destapando esta olla y tiene muy feo olor”, contó Marcela Alsina, del Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Positivas durante la presentación del estudio titulado Dos caras de una misma realidad: Violencia contra las mujeres y feminización del VIH/SIDA en Argentina.

Andrea Mariño, socióloga de FEIM y coordinadora regional del proyecto, explicó que la segunda etapa de esta iniciativa es lograr incidencia política, generar alianzas entre distintos sectores involucrados y promover cambios en las políticas públicas que enfrenten de manera integral la atención y la prevención de la violencia contra las mujeres y el VIH-sida.

Por su parte, María Eugenia Gilligan, de la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH, relató la violencia que padecen las mujeres positivas al atenderse en los servicios de salud. “La violencia institucional existe cuando no nos quieren atender en los servicios de ginecología, odontología o dermatología, por ejemplo, y nos mandan a infectología”, describió Gilligan y señaló que “es necesario agregar una cara más al asunto porque el estigma, la discriminación y la violencia van juntos”.

El estudio de FEIM muestra también que cuatro de cada diez mujeres con sida fueron víctima de violencia sexual, y ocho de cada diez sufrieron esas agresiones antes de recibir el diagnóstico del VIH. De acuerdo al sondeo, el 60 por ciento de los agresores pertenecen al círculo íntimo de la mujer: marido, pareja, novio, padre, hermano, tío, amigo.

En cuanto a la violencia psicológica, en ocho de cada diez mujeres que las sufrieron el agresor fue su ex marido, pareja o marido/pareja actual, mientras que en los episodios de violencia física tal relación se dio en el 90 por ciento de los casos. El relevamiento se aplicó a 101 mujeres viviendo con VIH, mayores de 18 años que reciben asistencia en algunos servicios de salud públicos de la ciudad de Buenos Aires y del área norte y oeste del conurbano bonaerense.

Entre otros datos que arrojó, sólo en uno de cada diez casos la violencia sexual fue por parte de un desconocido, al tiempo que el 40 por ciento fue víctima de abuso sexual infantil. Entre ellas, nueve de cada diez padecieron luego otros tipos de violencia en su vida, mientras que en el 80 por ciento de los casos el agresor en la infancia fue nuevamente parte de su círculo íntimo (padre, padrastro, tío, amigo de la familia).

Estos datos evidencian que el hogar, y especialmente las relaciones íntimas, es el marco en el que se producen la mayor cantidad de agresiones. "La familia y el hogar, lugar tradicionalmente asociado con la protección y la seguridad de sus miembros, resulta ser el lugar en donde las mujeres encuentran con mayor frecuencia vulnerados sus derechos y su salud es puesta en riesgo", aseveran las especialistas en la investigación.

Aileen Allen, coordinadora de Programas de UNIFEM Argentina, resaltó que la información estadística inédita que aporta la investigación "es clave para avanzar en políticas públicas. No se pueden dar respuestas adecuadas si no se conoce la realidad que están pasando las mujeres que viven con VIH". A su vez, rescató que "los testimonios incluidos en el informe le dan voz a las mujeres que muchas veces no la tienen" y enfatizó que el estudio "pone en relieve el desconocimiento de las mujeres sobre sus derechos y cómo esto las expone a una mayor vulnerabilidad". (Por Rosalía Costantino)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Salud de la mujer

DATOS PRINCIPALES

- Por término medio, las mujeres viven de seis a ocho años más que los hombres.
- En 2007, la esperanza de vida al nacer de las mujeres era de más de 80 años en 35 países, pero tan sólo de 54 años en la Región de África.
- Las niñas tienen muchas más probabilidades que los niños de padecer abusos sexuales.
- En los países de ingresos medio-altos, los traumatismos por accidentes de tránsito son la principal causa de mortalidad entre las adolescentes.
- El 99% del medio millón de muertes maternas que se registran cada año se produce en países en desarrollo.
- El cáncer de mama es el tipo de cáncer más mortífero entre las mujeres de 20 a 59 años en los países de ingresos altos.
- A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares, a menudo consideradas un problema "masculino", son la principal causa de mortalidad entre las mujeres.

Lactantes y niños (0 a 9 años)

Tanto las tasas de mortalidad como las causas de mortalidad son similares para los niños y para las niñas durante la infancia y la adolescencia. Los partos prematuros, la asfixia neonatal y las infecciones son las principales causas de mortalidad durante el primer mes de vida, que es cuando las tasas de mortalidad son más elevadas.
La neumonía, la diarrea y el paludismo son las principales causas de mortalidad en los cinco primeros años de vida, y a ellas contribuye de forma importante la malnutrición.

A nivel mundial, las niñas menores de cinco años tienen más probabilidades de padecer sobrepeso que los niños, factor que -junto a la obesidad- puede dar lugar a la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y algunos tipos de cáncer en etapas posteriores de la vida.

Las niñas tienen muchas más probabilidades que los niños de sufrir violencia sexual (cualquier tipo de abuso sexual: un 8,7% de niños frente a un 25,3% de niñas a nivel mundial).

Adolescentes (10 a19 años)

Traumatismos involuntarios: Los traumatismos provocados por accidentes de tránsito son la principal causa de mortalidad entre las adolescentes (10 a 19 años) en los países de ingresos medio-altos.

Salud mental: Los suicidios y los trastornos mentales contribuyen en gran medida a la carga de morbilidad y mortalidad en todas las regiones.

VIH/SIDA: La incidencia de la infección por VIH es alta en casi todos los países con una epidemia generalizada de VIH. Las adolescentes están expuestas a tener relaciones sexuales poco seguras, y a menudo no deseadas o forzadas, que pueden hacer que contraigan el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y dar lugar a embarazos no deseados y abortos peligrosos.

Embarazos de adolescentes: Las complicaciones del embarazo son una importante causa de mortalidad entre las jóvenes de 15 a 19 años de los países en desarrollo; los abortos peligrosos -practicados por personas no preparadas en condiciones de falta de higiene- contribuyen en gran medida a esas muertes.

Abuso de sustancias: Las adolescentes consumen cada vez más tabaco y alcohol, lo que puede poner en peligro su salud, sobre todo en una etapa posterior de su vida, al igual que la mala alimentación y la falta de ejercicio físico. Se ha comprobado que la publicidad del tabaco se orienta cada vez más al sexo femenino.

Mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años) y mujeres adultas (20 a 59 años)

VIH/SIDA: Para las mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años), el VIH/SIDA es la principal causa de mortalidad y morbilidad en el mundo entero, mientras que las relaciones sexuales no seguras constituyen el mayor factor de riesgo en los países en desarrollo. Los factores biológicos, la falta de acceso a información y servicios de salud, la vulnerabilidad económica y la relación de poder desigual en las relaciones sexuales exponen especialmente a las mujeres jóvenes al riesgo de contraer la infección por VIH.

Salud materna: Todos los años, el 99% de los cerca de medio millón de muertes maternas registradas se producen en países en desarrollo. Pese al incremento del uso de anticonceptivos en los últimos 30 años, siguen siendo muchas las necesidades sin atender en todas las regiones. Por ejemplo, en el África subsahariana, una de cada cuatro mujeres que desea espaciar sus embarazos o dejar de tener hijos no utiliza ningún método de planificación familiar.

Tuberculosis: La tuberculosis está a menudo relacionada con la infección por VIH y es la tercera causa más importante de mortalidad entre las mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años) de los países de ingresos bajos y a nivel mundial. Asimismo, se sitúa en el quinto lugar a nivel mundial entre las mujeres de 20 a 59 años.

Traumatismos: Los traumatismos provocados por accidentes de tránsito figuran entre las 10 causas principales de mortalidad de las mujeres adultas (20 a 59 años) a nivel mundial. Además, en la Región de Asia Sudoriental, las quemaduras son una de las mayores causas de mortalidad entre las mujeres de 15 a 44 años. Las mujeres sufren lesiones y mueren por causas relacionadas con el fuego en mucha mayor medida que los hombres. Numerosas muertes se deben a accidentes ocurridos en la cocina y muchas son resultado de casos de violencia por parte de la pareja y violencia en el hogar.

Cáncer del cuello uterino: El cáncer del cuello uterino es el segundo tipo de cáncer más frecuente en la mujer, y prácticamente todos los casos están relacionados con la infección genital por papilomavirus humanos (PVH). Cerca de un 80% de los casos y una proporción aún mayor de las muertes por esta causa se registran hoy en países de bajos ingresos, donde prácticamente no hay acceso a la detección y tratamiento de esta enfermedad.

Violencia: La violencia contra la mujer está generalizada en todo el mundo. Las mujeres que han sido víctimas de abusos físicos o sexuales presentan tasas más elevadas de enfermedad mental, embarazo no deseado y aborto, tanto espontáneo como inducido, que las que no han sufrido esos abusos. La mayoría de las agresiones contra las mujeres son cometidas por varones con los que tienen una relación íntima. En muchos conflictos se utiliza también cada vez más la violencia sexual como táctica de guerra.

Depresión y suicidio: Las mujeres son más propensas que los hombres a la depresión y la ansiedad. Unos 73 millones de mujeres adultas sufren cada año en todo el mundo un episodio de depresión mayor. Se calcula que los trastornos mentales, entre otros la depresión, afectan aproximadamente a un 13% de las mujeres en el año siguiente al parto. El suicidio es la séptima causa de muerte entre las mujeres de 20 a 59 años.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): El consumo de tabaco y el uso de combustibles sólidos para cocinar y calentarse son los principales factores de riesgo de EPOC en la mujer. Las mujeres son quienes suelen cocinar, por lo que su carga de EPOC causada por exposición al humo en interiores es un 50% más elevada que en los hombres.

Mujeres de edad avanzada (60 años o más)

Las mujeres tienden a vivir más que los hombres, por lo que representan una proporción cada vez mayor de la población anciana. A nivel mundial, en 2007 el 55% de los adultos de 60 años o más eran mujeres, y entre los de 70 años o más la cifra correspondiente era del 58%. Las enfermedades crónicas, en especial las cardiovasculares y la EPOC, son la causa del 45% de las muertes de mujeres de 60 años o más. Otro 15% de esas muertes se debe al cáncer, sobre todo de mama, pulmón y colon. La mayoría de los problemas de salud de las mujeres de edad avanzada están relacionados con factores de riesgo que aparecen en la adolescencia y la edad adulta, como el consumo de tabaco, el sedentarismo y las dietas malsanas. Otros problemas de salud debilitantes de las mujeres de edad avanzada son la pérdida de visión (en particular por cataratas) y audición, la artritis, la depresión y la demencia.

Enfermedades cardiovasculares: infartos de miocardio y accidentes vasculares cerebrales: A escala mundial, las enfermedades cardiovasculares (principalmente los infartos de miocardio, la cardiopatía isquémica y los accidentes vasculares cerebrales), a menudo consideradas un problema "masculino", son la principal causa de muerte de las mujeres de edad avanzada. Los síntomas de las mujeres y los hombres suelen ser distintos, lo que contribuye a que algunos casos femeninos de cardiopatía pasen inadvertidos. Las mujeres también tienden a presentar cardiopatías más tardíamente que los hombres. El tabaco está relacionado con cerca de un 10% de los casos de enfermedad cardiovascular en la mujer.

Cáncer de mama, pulmón y colon: Estos tres tipos de cáncer se encuentran entre las diez causas de muerte más frecuentes en las mujeres de edad avanzada de todo el mundo. La incidencia (nuevos casos) de cáncer de mama es mucho mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos o medios, pero la mortalidad es similar. Esto se debe a la disponibilidad de mejores tratamientos en los países de ingresos altos. Por otra parte, tanto la incidencia como la mortalidad del cáncer de pulmón y colon son mayores en los países de ingresos altos. A escala mundial, el 71% de las muertes por cáncer de pulmón se debe al consumo de tabaco.

Las 10 causas principales de defunción entre las mujeres por grupos de ingresos(2004)



















Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS exhorta a actuar más allá del sector sanitario para mejorar la salud de las mujeres y las niñas

Pese a los progresos realizados, las sociedades siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida

9 DE NOVIEMBRE DE 2009 GINEBRA -- Aun cuando se han realizado considerables progresos en los últimos decenios, las sociedades no atienden aún a las necesidades sanitarias de las mujeres en momentos clave de su vida, particularmente en los años de la adolescencia y la vejez, según se indica en un informe de la OMS.

En el lanzamiento del informe, titulado Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana, la Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan, pidió una acción urgente tanto en el sector de la salud como en otros sectores para mejorar la salud y la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo desde el nacimiento hasta la vejez.

«Si se niega a las mujeres la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano, incluida sus posibilidades de llevar una vida más sana y, al menos, un poco más feliz ¿está verdaderamente sana la sociedad en su conjunto? ¿Qué nos dice esto acerca del estado del progreso social en el siglo XXI?», se preguntaba la Dra. Chan.

Las mujeres dispensan la mejor parte de la atención sanitaria, pero pocas veces reciben la atención que necesitan.

En el mundo entero, el grueso de la atención sanitaria está a cargo de las mujeres, ya sea el hogar, en la comunidad o en el sistema de salud, y sin embargo, en esa atención aún no se abordan las necesidades y los problemas específicos de las mujeres a lo largo de su vida.

Hasta el 80% de toda la atención de salud y el 90% de la atención de enfermedades relacionadas con el VIH/Sida se prestan en el hogar, casi siempre por parte de mujeres. No obstante, con demasiada frecuencia, las mujeres carecen de apoyo, de reconocimiento y de remuneración en esa función esencial.

A la hora de atender a las necesidades de salud de la mujer, es más probable que se disponga de ciertos servicios, como la atención durante el embarazo, que de otros como los de salud mental, violencia sexual y detección y tratamiento del cáncer de cuello de útero.

Por otra parte, en muchos países los servicios de salud sexual y reproductiva tienden a centrarse exclusivamente en las mujeres casadas dejando de lado las necesidades de las que no lo son y de las adolescentes. Son pocos los servicios que se ocupan de otros grupos marginados de mujeres, como las consumidoras de drogas por vía intravenosa, las pertenecientes a minorías étnicas y las mujeres de las zonas rurales.

«Es hora de compensar a las mujeres y las niñas, garantizarles la atención y el apoyo que necesitan para que en todo momento de su vida puedan gozar de uno de los derechos humanos fundamentales como es el derecho a la salud», señaló la Dra. Chan.

Las mujeres viven más que los hombres, pero esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud.

El VIH, las dolencias relacionadas con el embarazo y la tuberculosis siguen siendo unas de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 45 años en el mundo entero. No obstante, a medida que la mujer envejece, las enfermedades no transmisibles pasan a ser las principales causas de defunción y discapacidad, particularmente después de los 45 años.

En todo el mundo, los ataques cardíacos e ictus, con frecuencia considerados problemas «masculinos», son también las dos principales causas de muerte de las mujeres. Como las mujeres suelen presentar síntomas diferentes que los hombres, las cardiopatías muchas veces no se les diagnostican correctamente. También tienden a padecer estas enfermedades más tarde que los hombres.

Dado que las mujeres suelen vivir en promedio entre seis y ocho años más que los hombres, representan una proporción creciente de la población de mayor edad. Las sociedades tienen que prepararse ya para abordar los problemas de salud y los costos asociados con la tercera edad y prever los grandes cambios sociales que se producirán en la organización del trabajo, la familia y el apoyo social.

A pesar de algunas ventajas biológicas, la mujer se ve afectada en su salud por una situación socioeconómica inferior.

La falta de acceso a la educación, a cargos de responsabilidad y al ingreso puede limitar las posibilidades de la mujer de proteger la propia salud y la de su familia. Aunque existen grandes diferencias respecto de la salud de la mujer entre las regiones, los países y las clases socioeconómicas, las mujeres y las niñas afrontan problemas similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumentan su riesgo de mala salud.

Por ejemplo, en el caso del VIH/Sida, el riesgo que entraña la diferencia biológica se agrava en las culturas que limitan el conocimiento de la mujer acerca del VIH y su posibilidad de negociar relaciones sexuales seguras.

«No veremos progresos significativos mientras las mujeres sigan siendo consideradas ciudadanas de segunda clase en tantas partes del mundo», señaló la Dra. Chan. «En muchas sociedades los hombres ejercen el control político, social y económico. El sector de la salud no puede permanecer ajeno a ello. Estas desiguales relaciones de poder se traducen en una desigualdad de acceso a la atención de salud y una desigualdad en el control de los recursos sanitarios», añadió.

Se necesitan cambios y medidas de política en el sector de la salud y fuera de él.

En el informe se procura identificar áreas clave de reforma, tanto dentro como fuera del sector de la salud. Ello comporta determinar mecanismos para establecer un liderazgo más firme con la plena participación de organizaciones femeninas, fortalecer los sistemas de salud para que atiendan mejor las necesidades de las mujeres a lo largo de su vida, propiciar cambios en la política pública para conocer de qué manera los determinantes sociales y económicos de la salud afectan adversamente a las mujeres, y dotarse de una base de conocimientos que permitan un mejor seguimiento de los progresos.

Las estrategias para mejorar la salud de la mujer también deben tener plenamente en cuenta la desigualdad de género y abordar los obstáculos socioeconómicos y culturales concretos que impiden a las mujeres proteger y mejorar su salud, se señala en el informe.



Fuente: OMS

viernes, 16 de octubre de 2009

La belleza femenina, producto de alto riesgo

Presión social y estereotipos: la otra violencia contra las mujeres
México DF, Jueves 15 de octubre de 2009, por Laura Viadas

México, DF 14 oct 09. AmecoPress/CIMAC.- En una misma semana, una cantante mexicana se intoxicó por querer aumentar sus glúteos, un diseñador ofreció disculpas por adelgazar demasiado a una modelo y una celebridad británica descubrió que no puede ni levantar los brazos tras injertarse prótesis en los pechos.

Una vez más, la realidad supera a la ficción sólo para demostrar que la percepción e imposición de la belleza femenina es un arma contra las mujeres que constituye una de las múltiples formas de la violencia de género.

Y es que la existencia de estereotipos femeninos da pie a una exacerbada presión social que empuja a las mujeres a la no aceptación de su propio cuerpo. Este paradigma de belleza y delgadez las lleva no sólo a gastar en costosos implantes y cirugías, sino a graves problemas de salud como la anorexia y la bulimia, los cuales, en numerosas ocasiones, derivan del maltrato y la violencia que las mujeres padecen cotidianamente.

Baste mencionar que, tan sólo en México, 95 por ciento de los casos de esos dos últimos padecimientos corresponden a mujeres de entre 14 y 30 años, de acuerdo con datos de la Fundación Mexicana contra la Anorexia y la Bulimia; según la misma institución, ese rango de edad se ha extendido, en Europa, a niñas de 12 y mujeres cercanas a los 40 años.

A ello, por supuesto, contribuyen también la publicidad, la moda, el sexo, la vanidad, la falta de autoestima, la fama y un largo etcétera que incluye los patrones y estándares de belleza hegemónicos alrededor del mundo.

Se discute, entre otros asuntos, si esta obsesión por la belleza es algo público o íntimo; se intenta, desde numerosos frentes, como el feminismo y el ámbito de la salud, que las mujeres no sufran por sentirse atrapadas en cuerpos imperfectos –como si la perfección fuera algo posible– y se analizan los efectos de la cosmetología avanzada, que incluye tratamientos mal llamados “no invasivos”, sólo porque no implican un quirófano o un bisturí.

De acuerdo con la información generada a lo largo de esta semana, Alejandra Guzmán descubrió una protuberancia en su cuerpo; recurrió a varios especialistas con el miedo de ser diagnosticada con cáncer y, finalmente, averiguó que, debido a una cirugía estética mal realizada, padece una infección en los glúteos y la espalda que podría propagarse a músculos y ligamentos e, incluso, el cerebro. La presunta culpable, acusada de asociación delictuosa, lesiones y fraudes, es la cosmetóloga Valentina de Albornoz.

Por su parte, cantante y compositora británica Amy Winehouse, a sus 26 años se sometió a una operación para aumentar el tamaño de su busto “buscando recuperar las voluptuosas curvas que tenía hace tiempo”. Fue ingresada de emergencia en una clínica de Londres ante el temor de que los implantes puedan reventarse.

Finalmente, la marca Ralph Lauren se disculpó públicamente por la manipulación excesiva mediante photoshop de una fotografía publicitaria donde la francesa Filippa Hamilton aparece con una cintura tan "irreal” que parece tener el mismo ancho que su cabeza.

No obstante la disculpa del portavoz de la firma, en el mundo de la moda se le defendió bajo el supuesto de que en esa industria “aún hay quienes se oponen a que mujeres reales aparezcan en anuncios, revistas y pasarelas”.

Podría decirse que se trata de mujeres famosas que deben pagar la factura por su obsesión por la belleza, pero en realidad la falta de autoestima y la violencia generada por los estereotipos femeninos constituyen un grave problema social y de salud.

A esto se suman las cifras, imposibles de calcular, de liposucciones mal hechas, “amarres” de intestinos e inyecciones para adelgazar, todas ejemplo de ese intento de ver al cuerpo femenino sólo como un escaparate de perfección.

Los médicos recomiendan pensarlo detenidamente antes de manipular la estructura de nuestros cuerpos y evitar a los farsantes, mientras que sociólogos y especialistas llaman a la revisión de los códigos sanitarios y el manejo de la publicidad alrededor el mundo; pero nada de eso ha podido destruir el gran mercado de la industria del embellecimiento ni paliar sus efectos sociales.
Finalmente, sólo nos queda una reflexión: ¿las mujeres debemos arriesgarnos a morir en el intento de ser hermosas, vivir frustradas por nuestra imperfección o resistir el espejismo de la belleza perfecta?


Imágenes de Fernando Botero

Fuente: AmecoPress

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