ACTUALIDAD - Nodo Género y Políticas de Equidad
Mostrando entradas con la etiqueta Informes sobre género. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Informes sobre género. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de enero de 2013

La violencia física y sexual contra la mujer está muy extendida en 12 países de América latina y el Caribe


Afecta a las mujeres de todos los grupos socioeconómicos, según nuevo informe de la OPS/OMS y el CDC

Washington, D.C., 17 de enero de 2013 (OPS/OMS).- Un nuevo informe publicado por la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), en colaboración con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), muestra que en 12 países estudiados de América Latina y el Caribe, entre el 17 y 53 por ciento de las mujeres entrevistadas reportaron haber sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas. En siete de esos países, más de una de cada cuatro dijo haber sufrido tal violencia.
 
El informe Violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe: Un análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países, documenta que entre el 41 y 82 por ciento de las mujeres que sufrieron abuso por parte de sus parejas experimentaron heridas físicas, desde cortes y moretones a huesos rotos, abortos involuntarios y quemaduras. A pesar de esto, entre el 28 y 64 por ciento no buscó ayuda o habló con nadie acerca de esta experiencia.
 
El análisis comparativo también muestra que entre 10 y 27 por ciento de las mujeres en estos países reportaron haber sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas, cometida por su pareja u otra persona, pero generalmente por un hombre a quien ya conocía.
 
Asimismo, el reporte destaca las intersecciones entre la violencia contra la mujer y violencia en la niñez. En los 12 países estudiados, las mujeres que fueron golpeadas durante su niñez reportaron haber sufrido violencia de pareja en la edad adulta en un porcentaje significativamente mayor que las que no padecieron violencia en su infancia.
 
"Además de ser una violación de los derechos humanos, la violencia contra las mujeres tiene graves consecuencias para la salud de las mujeres y la de sus hijos, y genera gran impacto en los trabajadores y sistemas de la salud de la Región", sostuvo la doctora Mirta Roses Periago, Directora de la OPS/OMS.
 
Esta es la primera vez en que datos nacionales han sido analizados y presentados en un formato único comparativo que muestra un panorama de lo que se conoce acerca de la violencia contra las mujeres en la Región. El informe de 156 páginas presenta un análisis comparativo de los datos obtenidos de entrevistas con más de 180.000 mujeres en Bolivia, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Paraguay y Perú.
 
"Tenemos la esperanza de que este informe motive a tomadores de decisión a invertir más recursos en la implementación de estrategias basadas en la evidencia que prevengan la violencia contra las mujeres antes de que ocurra", señaló Alessandra Guedes, coautora del informe y asesora regional de la OPS/OMS en Violencia Intrafamiliar.
 
La OPS es la organización internacional de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con todos los países del continente americano para mejorar la salud y la calidad de la vida de las personas de las Américas y actúa como la Oficina Regional para las Américas de la OMS.
 

sábado, 17 de abril de 2010

UNFPA presentó un estudio sobre la situación actual de la población argentina

Buenos Aires, 25 de marzo de 2010.- El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) presentó un estudio que compila la última información disponible en el país sobre salud sexual y reproductiva, estado de la epidemia de VIH/Sida, envejecimiento demográfico, estructuras familiares actuales, mortalidad materna e infantil, adolescencia y migraciones, entre otros temas.

El informe se titula "Situación de Población en Argentina" y fue presentado por la Oficial de Enlace de UNFPA Argentina, Eleonor Faur; María Cristina Cacopardo, Directora de Maestría de Demografía de la Universidad de Luján; Julieta Rizzolo, Directora Nacional de Población, Ministerio del Interior; Paula Ferro, Directora del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, Ministerio de Salud; y Martín Moreno, Investigador del CENEP, Coordinador del Informe.

La salud sexual y reproductiva de los jóvenes es uno de los ejes centrales del estudio, en miras a la declaración que hará el UNFPA en agosto próximo al instaurar el 2010 como el Año Internacional de la Juventud. Los investigadores señalan que el nivel actual de fecundidad adolescente en Argentina es de 64,0 por mil, una tasa que si bien está por debajo del promedio de América Latina y el Caribe (72,2 por mil) y de América del Sur (81,5 por mil), presenta muchas disparidades al interior de las provincias.

Las tasas más bajas de fecundidad adolescente se encuentran en Ciudad de Buenos Aires -que con un nivel de 34,0 por mil se distancia de todas las demás jurisdicciones- mientras que en el otro extremo Chaco, Formosa, Misiones, Santa Cruz y Santiago del Estero presentan tasas superiores al 80 por mil esto es, por encima del promedio regional.

"América Latina es la región más inequitativa del planeta y esta inequidad también se reproduce al interior de los países en las provincias, en las ciudades e incluso, en los barrios", apuntó la Oficial de Enlace de UNFPA Argentina Eleonor Faur. Entre los jovenes, agregó, estas diferencias se traducen, por ejemplo, en las trayectorias educativas: los adolescentes de los quintiles más pobres suelen dejar la escuela antes de completar sus estudios para insertarse en el mercado laboral, en el caso de los varones, o llevar adelante un embarazo no siempre planificado, en el caso de las mujeres.

"La exclusión del sistema educativo aumenta con la edad, pasando de un 4% en los niños y las niñas de entre 6 y 12 años a un 12% entre adolescentes de 13 a 17 y un 53% en jóvenes de 18 a 22", indica UNFPA.

El estudio también advierte sobre los problemas que encuentran a la hora de ingresar al mercado laboral. "La oferta de empleo para los jóvenes es limitada -concluye-. La desocupación es importante y se requieren niveles educativos cada vez más altos para ocupar puestos de trabajo que hasta hace algunos años demandaban una instrucción escolar inferior".

En cuanto a los niveles de fecundidad alcanzados en el país, el informe afirma que denotan la existencia de una "planificación de la procreación" ejercida por medio de métodos anticonceptivos, químicos y mecánicos, y que aún sin ser un método anticonceptivo, hay una alta incidencia de aborto inducido.

"El 93% de las mujeres argentinas sexualmente iniciadas usaron alguna vez métodos anticonceptivos y poco más del 78% de estas iniciaron el uso antes de tener su primer hijo", destaca. No obstante advierte que si bien una "alta proporción" utiliza métodos anticonceptivos, "se desconoce la frecuencia, consistencia y efectividad de este uso".

El investigador Martín Moreno, coordinador del estudio, indicó que este tipo de comportamientos microsociales "están condicionados muchas veces por el marco socioeconómico que atraviesa a las familias" y coincidió con Faur al advertir sobre las fuertes desigualdades que se viven en el país.

Por su parte, la Directora de Maestría de Demografía de la Universidad de Luján María Cristina Cacopardo destacó la relevancia del informe que es equiparable, dijo, a la presentación que en 1975 se hizo desde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) con el trabajo "La población de Argentina", coordinado por Alfredo Lattes, coautor del trabajo del UNFPA.

El Estado Argentino realizará este año un nuevo censo nacional. Julieta Rizzolo, de la Dirección Nacional de Población, afirmó que las estadísticas tienen una importancia vital para dar cuenta de la realidad "y desarrollar políticas públicas que nos permitan modificarla". "El estudio de UNFPA -agregó- también es un aporte sustancial en este sentido, porque contiene información detallada de las estadísticas disponibles hasta el momento y de la realidad que atraviesan los distintos grupos poblacionales que habitan el país como los migrantes, los adultos mayores, los jóvenes, entre otros".

Paula Ferro, Directora del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud cerró la mesa de oradores. La funcionaria señaló que uno de los grandes desafíos que atraviesa el Estado es "bajar las políticas públicas y las leyes a la realidad cotidiana de varones y mujeres" y ratificó la voluntad política del Ministerio de Salud de fortalecer el programa y universal el acceso a los servicios.


La crisis económica y financiera. Su impacto sobre la pobreza, el trabajo y el tiempo de las mujeres.

Montaño Virreira, S.; Milosavljevic, V.
La crisis económica y financiera. Su impacto sobre la pobreza, el trabajo y el tiempo de las mujeres. CEPAL: Seríe Mujer y Desarrollo N°98. Santiago de Chile, febrero de 2010.

Este documento presenta un análisis de la crisis económico financiera desde la perspectiva de género y, consiguientemente, se tratan algunos aspectos habitualmente no reconocidos como relevantes en el análisis de sus efectos y en el diseño de políticas de salvataje y recuperación, como el papel del trabajo no remunerado de las mujeres, antes, durante y después de la crisis.

En la primera sección se revisan las características mas conocidas de la crisis. En segundo lugar, se presenta el marco analítico que orienta este trabajo destacando los nexos entre trabajo remunerado y no remunerado derivados de la división sexual del trabajo que subyacen en el mercado, las familias y las políticas públicas. Se anotan los principales rasgos de la desigualdad en América Latina y, en especial, de la desigualdad que surge de la discriminación hacia las mujeres, con el objeto de llamar la atención sobre los impactos diferenciados de la crisis en el mundo del trabajo. La crisis ha golpeado a las regiones del mundo de distintas formas.

En la tercera sección se recuperan las lecciones aprendidas de las crisis anteriores analizando información de la Argentina, el Brasil, Chile, México y el Uruguay, para luego identificar las vías de transmisión de la actual crisis y sus efectos diferenciados sobre hombres y mujeres en el ámbito de la pobreza, el empleo y el trabajo no remunerado. Finalmente, se hace un análisis breve de las respuestas de políticas en curso y se concluye con algunas sugerencias sobre temas a debatir, investigaciones necesarias y políticas de corto plazo.

Índice
Presentación
I. Las características de la crisis
II. Las mujeres y la crisis en América Latina y el Caribe
1. Un contexto general de desigualdad
2. La autonomía económica de las mujeres
3. Los impactos de la crisis económica global en las mujeres de la región
III. Lecciones de las anteriores crisis económicas
IV. Políticas
Bibliografía


sábado, 27 de marzo de 2010

Equidad de Género: mejor o peor, según el punto de partida

COMUNICADO DE PRENSA

De acuerdo a la información que surge del Índice de Equidad de Género 2009, lanzado por la coalición Social Watch, este martes en Nueva York, aquellos países y regiones del mundo en los que la inequidad de género era más grave son los que muestran menos avances. Por el contrario, sí hubo mejorías allí donde la inequidad era relativamente menor. Además del lógico crecimiento de la brecha entre países y regiones en mejor y peor situación relativa, parece claro que para combatir la inequidad de género el punto de partida es determinante.

Nueva York, marzo 2010. Según muestra el Índice de Equidad de Género (IEG) 2009, lanzado por Social Watch, el martes 9 de marzo, como contribución a la 54ª Sesión de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer de la ONU, en el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo de 2010), los países y regiones más inequitativos en cuanto a género, fueron los que menos avances registraron en comparación con 2008.

“Este estancamiento, combinado con los avances mostrados en aquellos lugares donde la situación relativa era mejor, ensanchó la brecha entre las realidades más y menos equitativas”, señaló el coordinador de Social Watch, Roberto Bissio.

Social Watch es una red internacional de organizaciones sociales – en más de 60 países – en lucha para la erradicación de la pobreza y sus causas, para eliminar todas las formas de discriminación y racismo, para asegurar una distribución equitativa de la riqueza y la realización de los derechos humanos.


El IEG, producido anualmente por Social Watch a partir de información disponible y comparable a nivel internacional, fue pensado para hacer visibles las situaciones inequidad de género y monitorear su evolución en el tiempo. El índice posiciona y clasifica países y regiones de acuerdo a su desempeño en educación, actividad económica y empoderamiento – tres dimensiones estrechamente vinculadas a la inequidad de género.



El IEG 2009 estudia la situación de 156 países de acuerdo a los datos disponibles más recientes para esas tres dimensiones. Un análisis más detallado de los datos permite ver que, aunque a nivel global hubo mejoras en los indicadores de educación y actividad económica, el retroceso severo en empoderamiento, observado en el 15% de los países, se tradujo en una caída promedio global de medio punto porcentual – de 35% a 34,5% – respecto del valor de 2008.



De acuerdo a Bissio, “la edición 2009 vuelve a poner en evidencia que el bajo nivel de ingresos de un país es una mala excusa para la inequidad de género”. Por ejemplo Rwanda – que se encuentra entre los países más equitativos del mundo desde hace años – subió del quinto al tercer lugar del IEG, desplazando a Alemania y Noruega y siendo superado sólo por Suecia y Finlandia.



Dentro de esta realidad, es nuevamente empoderamiento el indicador que más destaca. En este caso porque, con la única excepción de América del Norte, todas las regiones tienen países muy deficitarios en empoderamiento. En Europa, por ejemplo, hay países con valores muy por debajo del promedio – tal es el caso de República Checa, con 53 puntos.



Acceder a la versión completa del IEG 2009 disponible en línea.



Fuente: Social Watch

La economía de género debe estar en primer plano, afirma una nueva publicación de la sociedad civil

COMUNICADO DE PRENSA: Nuevo Cuaderno Ocasional de Social Watch
Nueva York, (9 de marzo de 2010) – Ya es hora de poner fin a la ceguera de género de las políticas económicas actuales, concluye la nueva publicación de la red internacional de la sociedad civil Social Watch, titulada “Más allá de Beijing. La hora de la economía de género. A 15 años de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer”.

El Cuaderno Ocasional de Social Watch sostiene que la crisis económica y financiera ha profundizado aún más las desigualdades de género y ahora es el momento de diseñar e implementar un nuevo paradigma de desarrollo con igualdad de derechos y oportunidades para todos y todas. Contrario a la visión clásica de la economía, que mide la riqueza a través del Producto Interno Bruto (PIB), el documento sostiene que “es necesario redefinir la macroeconomía y reconocer que la economía monetaria es sólo la punta del iceberg que se apoya en una economía del cuidado muy extendida en la que la principal fuerza de trabajo es femenina”.

Esta publicación demuestra que, a pesar de algunos avances desde la Conferencia de Beijing y la adopción de la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), los Estados miembros de la ONU todavía no han implementado plenamente sus compromisos con la equidad de género como una condición esencial para el desarrollo económico y social sustentable. En Asia, América Latina, Oriente Medio, África y Europa, las mujeres y los movimientos de mujeres han reconocido el efecto positivo de los instrumentos internacionales sobre la vida de las mujeres. Sin embargo, los relatos incluidos en esta publicación dejan en evidencia una brecha entre la legislación de género y su implementación.

Además, el Índice de Equidad de Género (IEG) incluido en esta publicación descubre una asombrosa marcha atrás de los beneficios económicos logrados por las mujeres a nivel mundial y el impacto negativo de la crisis financiera mundial sobre ellas. Los artículos regionales y nacionales incluidos en la publicación destacan la naturaleza de género de la crisis y sus efectos sobre las mujeres y las economías dependientes de las mujeres. Más aún, los artículos apuntan a políticas concretas que deberán implementarse para hacer frente a las crisis actuales.

Social Watch es una red internacional de organizaciones no gubernamentales en más de 60 países que monitorean el cumplimiento de los gobiernos de sus compromisos internacionales para poner fin a la pobreza y la discriminación de género.


lunes, 30 de noviembre de 2009

Violencia de Género: 40% de las mujeres de América Latina y El Caribe es víctima de violencia

Fuente: CEPAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el informe "¡Ni una más! Del dicho al hecho: ¿Cuanto falta por recorrer?", sobre la violencia contra la mujer. El estudio denuncia que en la región existen serias deficiencias en la aplicación de las normas internacionales que buscan proteger a la mujer, así como en la provisión de recursos, servicios y en el acceso a la justicia por parte de las víctimas.

ANTECEDENTES

La violencia contra la mujer
es el crimen encubierto más numeroso del mundo

Todos los días y en todas partes las mujeres son asesinadas en crímenes ligados a la sexualidad y por el solo hecho de ser mujeres. En los últimos años los movimientos de mujeres de distintos países vienen denunciando los feminicidios (1), un concepto que pretende dar cuenta de su especificidad, del hecho de ser crímenes sexistas. "Al igual que el concepto de violencia hacia las mujeres, se trata de un concepto acuñado como resultado de nuevos enfoques, de una nueva comprensión de prácticas que no resultan nuevas. Mientras que el concepto de violencia sexista tiene ya varias décadas, el de feminicidio es más reciente: cuestiona los argumentos que tienden a disculpar y a representar a los agresores como 'locos' o a concebir estas muertes como 'crímenes pasionales', o bien, a atenuar su importancia en el caso de situaciones de conflicto o guerra, como si estos contextos justificasen por sí solos la transgresión a las más elementales normas sociales." (Silvia Chejter, "Femicidios e impunidad", 2005)

La violencia contra las mujeres está reconocida como una violación de los derechos humanos en muchos acuerdos y tratados internacionales, regionales, y compromisos nacionales, que deberían servir como herramientas y garantías reales para trabajar hacia la prevención de estos crímenes. Como ejemplo basta señalar la Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW en inglés) y el Protocolo Opcional, 1979/1999, que llama a los Estados a llevar una "política de eliminación de la violencia contra las mujeres" y habilita a las mujeres a nivel nacional a reclamar y hacer que sus reclamos se tengan en cuenta; la Declaración de Naciones Unidas (ONU) sobre la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, 1993; el capítulo dedicado a la violencia contra las mujeres en la Plataforma de la Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, Beijing 1995; el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (ICC), 1998, incluye a la violencia sexual -la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y los embarazos forzados- en la definición de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra; en la revisión de Beijing (Beijing +5) se llama a la criminalización de la violencia contra las mujeres y a contar con medidas para terminar con la violencia contra las mujeres por motivos de raza y se incluyeron por primera vez los crímenes de honor; la Declaración del Milenio de Naciones Unidas, 2000 plantea "combatir todas formas de violencia contra la mujer", así como el apoyo de algunas de las convenciones mencionadas anteriormente.

Sin embargo, a varios años de firmados esos acuerdos, crímenes como los exterminios masivos de mujeres, las violaciones, abusos y acosos sexuales, la violencia doméstica, la trata de mujeres y niñas, la prostitución forzada, la esclavitud sexual, la violencia en situaciones de conflicto armado, el embarazo forzado, el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto a favor de bebés varones, los asesinatos por cuestiones de honor, la violencia por causas de dote, la mutilación genital femenina y otras prácticas y abusos, siguen siendo practicados con impunidad.

Analizando los avances logrados en la legislación internacional y por las campañas y activismo de las organizaciones de mujeres, éstos han conseguido dar visibilidad a la desigualdad existente entre los géneros y las estructuras de opresión que la perpetúan. Se ha logrado el reconocimiento oficial de la violencia sufrida por las mujeres considerándola una violación de sus derechos humanos junto con el compromiso de los gobiernos de condenarla. Pero, la implementación de estos compromisos queda en manos de la voluntad de los Estados. Ahí es donde muchas veces saltan a la vista las limitaciones de estos logros internacionales, que chocan con la falta de voluntad política para prevenir, investigar y sancionar estos crímenes.

Hay algunos casos paradigmáticos: desde 1993 hasta enero de 2006, más de 430 mujeres han sido asesinadas y más de 600 están desaparecidas (presumiblemente asesinadas también) en Ciudad Juárez, México, en un escenario donde se concentran la industrialización fronteriza de las maquilas, la marginación, inmigración, machismo exacerbado, narcotráfico, prostitución, impunidad y corrupción política y policial. En Guatemala, al igual que en Ciudad Juárez, cerca de dos mil mujeres fueron asesinadas entre 2001 y 2005. Las mayores víctimas tienen entre 12 y 25 años y viven en las regiones más pobres del país. Los métodos varían desde la utilización de armas de fuego, e incluyen torturas, violación y posterior asesinato. Junto al incremento de estos crímenes existe también un aumento de amenazas y hostigamiento hacia las distintas organizaciones que asumen la denuncia pública de las masacres.

A estos alarmantes hechos recientes hay que sumar los feminicidios en las guerras, en muchas ocasiones asociados a violaciones masivas, como los ocurridos en la ex Yugoslavia, Rwanda, República Democrática del Congo, por citar sólo algunas situaciones de las últimas décadas. Actualmente estos crímenes aparecen sancionados severamente en el Estatuto de la Corte Penal Internacional.

La violencia contra la mujer, tal como se manifiesta en estos casos, no sólo constituye una forma de discriminación sino que comporta violaciones al derecho a la vida, a la integridad física, libertad, seguridad y protección judicial consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre otras. Estas normas internacionales reafirman la obligación del Estado de esclarecer la verdad, hacer justicia y proporcionar reparación a las víctimas, aun cuando sus derechos han sido violados por particulares.

”El tema de la violencia contra las mujeres sigue marcado por dos aspectos importantes: el tema de la impunidad y el de la implementación de los mecanismos, que en última instancia deberían ser parte de una nueva visión que incorpore, junto al marco de los derechos humanos, las conexiones con los temas y las organizaciones que trabajan por la paz, la justicia económica y la seguridad”.

“El estatus de las mujeres de todas las regiones y las diversas violaciones a sus derechos humanos que antes estaban ocultas y silenciadas han salido a la luz, ligando los movimientos locales a un movimiento de mujeres global que sigue creciendo. Es momento de cerrar el ciclo de la victimización para abrir el del empoderamiento y permitir que las mujeres se sientan sujetas de derechos capaces de enfrentar un sistema de justicia altamente sexista, racista, clasista y homófobo. ("Humanidades, derechos y violencia de género", Ana Elena Obando)

Si bien bajo la palabra feminicidios se pueden reunir las diferentes formas y situaciones donde las mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres, en este informe realizamos cierta categorización con el objetivo de facilitar la organización del mismo.

(1) Femicidio o feminicidio se refiere al asesinato masivo de mujeres, representa una escala de la violencia de género o maltrato de mujeres. Está relacionado con el término genericidio creado por Mary Anne Warren en 1985 en su libro "Gendercide: The Implications of Sex Selection" (Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos). Actualmente es parte del bagaje teórico feminista. Sus sintetizadoras son Diana Russell y Jill Radford: "Femicide. The politics of woman killing.. La Doctora Lagarde tradujo femicide como feminicidio y así se ha difundido. En castellano femicidio es una voz homóloga a homicidio y sólo significa asesinato de mujeres. Para diferenciarlo se eligió la voz feminicidio y denominar así al conjunto de hechos de lesa humanidad que contienen los crímenes y las desapariciones de mujeres. Fuente: AWID


viernes, 13 de noviembre de 2009

Dos investigaciones sobre violencia familiar

12.11.2009

'Violencia familiar. Aportes para la discusión de políticas públicas y acceso a la justicia' acaba de ser lanzado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género. Presenta los resultados de una encuesta sobre percepciones y actitudes de las mujeres acerca de la violencia familiar y una investigación cualitativa sobre las dificultades que las mujeres tienen para denunciar la violencia. Ofrecemos un adelanto.

Este capítulo presenta parte de los resultados obtenidos por un estudio realizado en el año 2006 que se propuso brindar –en la medida de las posibilidades que permitían sus restricciones- una caracterización de la situación, actitudes y percepciones de las mujeres residentes en los principales centros urbanos argentinos acerca de distintos aspectos de sus condiciones de vida: integración familiar; situación laboral y ámbito de trabajo hogareño; participación política y social; conciencia de género; salud sexual y reproductiva y violencia familiar.
(…)
El estudio se basa en los datos obtenidos mediante una encuesta aplicada entre el 7 de marzo y el 18 de abril de 2006 sobre una muestra de 1.600 mujeres de entre 18 y 69 años de edad, residentes en los tres principales aglomerados urbanos de la Argentina: área Metropolitana, Gran Córdoba y Gran Rosario.
(...)

1. La importancia de la violencia familiar en la Argentina

La enorme mayoría de las entrevistadas cree que la violencia de algún miembro de la familia sobre otro es un problema que se da con frecuencia en la Argentina. Solamente respecto de la violencia ejercida por la mujer sobre su pareja, predomina la impresión de que se trata de una situación poco frecuente.
La forma de violencia que la mayoría de las entrevistadas considera muy frecuente es la que ejerce el marido sobre la mujer. Algo menos de la mitad de las entrevistadas opina que es muy frecuente también la violencia del padre sobre los hijos y la de jóvenes o adultos sobre los ancianos de la familia.
Si bien hay menor grado de consenso respecto de la violencia ejercida por la madre sobre los hijos, no deja de ser notable que la mayoría de las mujeres lo considere un fenómeno frecuente, y una cuarta parte de ellas, muy frecuente.
Respecto de las cinco situaciones planteadas es más habitual en Córdoba que en las demás ciudades que la entrevistada conteste no saber el nivel de frecuencia con que se presentan las distintas formas de violencia.
La percepción de que cada una de estas formas de violencia es un fenómeno muy frecuente en el país está significativamente más extendido cuanto menor es el nivel de educación formal completado por las entrevistadas. Por lo demás, las diferencias que se observan más a menudo se establecen entre la proporción que contesta que se trata de un fenómeno muy frecuente en la Argentina y la que responde simplemente frecuente.

1.1. Violencia del marido o pareja sobre la mujer

Un análisis según el lugar de residencia de la mujer entrevistada muestra que la violencia del marido o pareja sobre la mujer se considera muy frecuente más a menudo en Rosario (70%) que en Gran Buenos Aires (62%). Esa consideración está menos extendida en Córdoba (45%), debido a que el 18% responde no saber.
También consideran que la violencia ejercida por el marido o pareja sobre la mujer es muy frecuente en mayor proporción:
· las mujeres con hijos chicos, que viven sin pareja (71%), en relación a las que tienen otras situaciones familiares
· las mujeres de menor instrucción (67%) respecto de las de educación media (60%) y alta (52%)
En forma similar al caso anterior, las mujeres que responden que la violencia del padre sobre los hijos es muy frecuente son en mayor proporción las mujeres con hijos chicos que viven sin pareja (respecto de las mujeres en otras situaciones familiares) y las mujeres de menor instrucción (respecto de las mujeres con educación media y alta). A estos sub-grupos se agregan:
· las mujeres que no viven en pareja y viven con hijos de 14 o más años (53%)
· las que tienen entre 30 y 39 años de edad, respecto de las más jóvenes o las mayores (50%).

1.3. Violencia de jóvenes o adultos sobre ancianos de la familia

No hay diferencias importantes en las respuestas de las mujeres residentes en las distintas ciudades, excepto las derivadas de que en Córdoba la tercera parte de las entrevistadas responde no saber.
Sin embargo, se identifica una mayor proporción de mujeres que responde que la violencia de jóvenes o adultos sobre los ancianos de la familia es muy frecuente entre:
· mujeres con pareja e hijos de 14 y más años (53%)
· mujeres sin pareja e hijos chicos (55%)
· mujeres de menor instrucción (55%)
· mujeres de 50 años y más (52%).
La percepción de la violencia contra los ancianos de la familia como un fenómeno poco frecuente en la Argentina está levemente más extendida a menor edad de la mujer entrevistada.

1.4. Violencia de la madre sobre los hijos

Entre las mujeres que respondieron que la violencia de la madre sobre los hijos es muy frecuente, se registra una proporción levemente mayor entre:
· mujeres sin pareja e hijos de 14 y más años (35%)
· mujeres de menos educación (30%).
Se observan diferencias en la proporción en que los diferentes subgrupos de mujeres contestan que la violencia de la madre sobre los hijos es poco frecuente. Esta consideración está más extendida entre:
· mujeres sin pareja ni hijos (45%)
· mujeres que no trabajan ni trabajaron antes (41%)
· mujeres menores de 30 años (42%)
Estas variables, por otra parte, se encuentran correlacionadas entre sí.

1.5. Violencia de la mujer sobre su marido o pareja

Las mujeres entrevistadas que consideran que violencia de la mujer sobre su marido o pareja es muy frecuente son minoría en todos los subgrupos analizados. Esa minoría es levemente mayor entre:
· mujeres con pareja y sin hijos (15%)
· mujeres sin pareja, con hijos de 14 años y más (15%)
· las mujeres de menor educación (13%)
· las mayores de 60 años (15%).
La mayoría de las mujeres entrevistadas que considera que se trata de una situación poco frecuente, es mayor entre las más jóvenes (65%) y es menor, en cambio:
· en Córdoba (41% vs. 61% y 60% en GBA y en Rosario respectivamente), por la gran proporción que responde no saber (38% en este caso)
· entre mujeres con hijos de 14 años y más, vivan o no en pareja (51% y 53%, vs. 59% o más entre quienes tienen otras situaciones familiares)
· entre las mayores de 60 años (48%).
(...)

Imagen tomada de: http://desafiosycompromisos.blogspot.com/2009/08/el-22-se-realizara-una-jornada-de.html

Fuente: Artemisa Noticias

jueves, 12 de noviembre de 2009

La OMS exhorta a actuar más allá del sector sanitario para mejorar la salud de las mujeres y las niñas

Pese a los progresos realizados, las sociedades siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida

9 DE NOVIEMBRE DE 2009 GINEBRA -- Aun cuando se han realizado considerables progresos en los últimos decenios, las sociedades no atienden aún a las necesidades sanitarias de las mujeres en momentos clave de su vida, particularmente en los años de la adolescencia y la vejez, según se indica en un informe de la OMS.

En el lanzamiento del informe, titulado Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana, la Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan, pidió una acción urgente tanto en el sector de la salud como en otros sectores para mejorar la salud y la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo desde el nacimiento hasta la vejez.

«Si se niega a las mujeres la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano, incluida sus posibilidades de llevar una vida más sana y, al menos, un poco más feliz ¿está verdaderamente sana la sociedad en su conjunto? ¿Qué nos dice esto acerca del estado del progreso social en el siglo XXI?», se preguntaba la Dra. Chan.

Las mujeres dispensan la mejor parte de la atención sanitaria, pero pocas veces reciben la atención que necesitan.

En el mundo entero, el grueso de la atención sanitaria está a cargo de las mujeres, ya sea el hogar, en la comunidad o en el sistema de salud, y sin embargo, en esa atención aún no se abordan las necesidades y los problemas específicos de las mujeres a lo largo de su vida.

Hasta el 80% de toda la atención de salud y el 90% de la atención de enfermedades relacionadas con el VIH/Sida se prestan en el hogar, casi siempre por parte de mujeres. No obstante, con demasiada frecuencia, las mujeres carecen de apoyo, de reconocimiento y de remuneración en esa función esencial.

A la hora de atender a las necesidades de salud de la mujer, es más probable que se disponga de ciertos servicios, como la atención durante el embarazo, que de otros como los de salud mental, violencia sexual y detección y tratamiento del cáncer de cuello de útero.

Por otra parte, en muchos países los servicios de salud sexual y reproductiva tienden a centrarse exclusivamente en las mujeres casadas dejando de lado las necesidades de las que no lo son y de las adolescentes. Son pocos los servicios que se ocupan de otros grupos marginados de mujeres, como las consumidoras de drogas por vía intravenosa, las pertenecientes a minorías étnicas y las mujeres de las zonas rurales.

«Es hora de compensar a las mujeres y las niñas, garantizarles la atención y el apoyo que necesitan para que en todo momento de su vida puedan gozar de uno de los derechos humanos fundamentales como es el derecho a la salud», señaló la Dra. Chan.

Las mujeres viven más que los hombres, pero esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud.

El VIH, las dolencias relacionadas con el embarazo y la tuberculosis siguen siendo unas de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 45 años en el mundo entero. No obstante, a medida que la mujer envejece, las enfermedades no transmisibles pasan a ser las principales causas de defunción y discapacidad, particularmente después de los 45 años.

En todo el mundo, los ataques cardíacos e ictus, con frecuencia considerados problemas «masculinos», son también las dos principales causas de muerte de las mujeres. Como las mujeres suelen presentar síntomas diferentes que los hombres, las cardiopatías muchas veces no se les diagnostican correctamente. También tienden a padecer estas enfermedades más tarde que los hombres.

Dado que las mujeres suelen vivir en promedio entre seis y ocho años más que los hombres, representan una proporción creciente de la población de mayor edad. Las sociedades tienen que prepararse ya para abordar los problemas de salud y los costos asociados con la tercera edad y prever los grandes cambios sociales que se producirán en la organización del trabajo, la familia y el apoyo social.

A pesar de algunas ventajas biológicas, la mujer se ve afectada en su salud por una situación socioeconómica inferior.

La falta de acceso a la educación, a cargos de responsabilidad y al ingreso puede limitar las posibilidades de la mujer de proteger la propia salud y la de su familia. Aunque existen grandes diferencias respecto de la salud de la mujer entre las regiones, los países y las clases socioeconómicas, las mujeres y las niñas afrontan problemas similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumentan su riesgo de mala salud.

Por ejemplo, en el caso del VIH/Sida, el riesgo que entraña la diferencia biológica se agrava en las culturas que limitan el conocimiento de la mujer acerca del VIH y su posibilidad de negociar relaciones sexuales seguras.

«No veremos progresos significativos mientras las mujeres sigan siendo consideradas ciudadanas de segunda clase en tantas partes del mundo», señaló la Dra. Chan. «En muchas sociedades los hombres ejercen el control político, social y económico. El sector de la salud no puede permanecer ajeno a ello. Estas desiguales relaciones de poder se traducen en una desigualdad de acceso a la atención de salud y una desigualdad en el control de los recursos sanitarios», añadió.

Se necesitan cambios y medidas de política en el sector de la salud y fuera de él.

En el informe se procura identificar áreas clave de reforma, tanto dentro como fuera del sector de la salud. Ello comporta determinar mecanismos para establecer un liderazgo más firme con la plena participación de organizaciones femeninas, fortalecer los sistemas de salud para que atiendan mejor las necesidades de las mujeres a lo largo de su vida, propiciar cambios en la política pública para conocer de qué manera los determinantes sociales y económicos de la salud afectan adversamente a las mujeres, y dotarse de una base de conocimientos que permitan un mejor seguimiento de los progresos.

Las estrategias para mejorar la salud de la mujer también deben tener plenamente en cuenta la desigualdad de género y abordar los obstáculos socioeconómicos y culturales concretos que impiden a las mujeres proteger y mejorar su salud, se señala en el informe.



Fuente: OMS

lunes, 9 de noviembre de 2009

Familias latinoamericanas en transformación: desafíos y demandas para la acción pública

Fuente: CEPAL Los cambios en la division sexual del trabajo y en la estructura familiar, ponen en evidencia que el modelo de hogar sostenido por un único proveedor varón ha continuado resquebrajándose y que hoy en día sólo representa a una minoría de los hogares. Sin embargo la idea de una madre trabajadora, continúa siendo omitida en el diseño de políticas destinadas a la familia y los apoyos institucionales son escasos.

ANTECEDENTES

Las políticas económicas, comerciales y laborales tienen impactos diferenciados sobre los hombres y las mujeres, sin embargo los análisis y la elaboración de esas políticas han ignorado sistemáticamente el concepto de género. Si bien los economistas muestran cierta apertura en reconocer la desigualdad de género en la microeconomía –fundamentalmente en la distribución dentro de los hogares- en el ámbito macroeconómico y de los acuerdos comerciales esta perspectiva no está incorporada pues se parte del supuesto que son espacios “neutrales” al género.

Algunos de los principales problemas para formular el análisis económico desde una perspectiva de género -por ejemplo los efectos de la liberalización multilateral del comercio- se relacionan con la propia teoría económica, la cual basa gran parte de sus estudios en análisis de un ente representativo promedio que desconoce las diferencias entre hombres y mujeres.

La ausencia de teorías, metodologías, la falta de indicadores y la propia ausencia del tema en las facultades donde se forman los economistas reproduce esta situación. En las últimas décadas, se ha avanzado desde el análisis feminista en desarrollar investigaciones que reformulan las teorías, metodologías y modelos tradicionales logrando incluir al género como categoría analítica y profundizar en los efectos que sobre las relaciones de género tienen las medidas de política económica.

La perspectiva de género en la investigación económica enfrenta la llamada "ceguera de género" de los enfoques tradicionales y señala la existencia de relaciones desiguales entre los géneros, las que hacen que las mujeres generalmente reciban impactos desfavorables de las políticas implementadas.

También se abrieron análisis sobre los efectos negativos que los estereotipos de género tienen sobre las oportunidades económicas, el mercado de trabajo, la calidad del empleo, las condiciones de vida y la pobreza de las mujeres.

Los fenómenos económicos ocurridos desde los inicios de la década de los noventa han producido cambios, en algunos casos radicales, sobre los modos de producción y la evolución del empleo, sobre las relaciones entre el Estado y las estructuras sociales, así como sobre los vínculos entre los países y la comunidad internacional. Estos cambios han tenido repercusiones concretas en la vida de las mujeres.

Los programas de ajuste estructural aplicados por los gobiernos (generalmente impuestos por las instituciones financieras internacionales) incluyen la liberalización del comercio y de las inversiones, privatizaciones, desregulación y medidas de austeridad con recortes en las políticas sociales del Estado. Estos programas, sin embargo, no son neutrales en términos de género, pues uno de sus principales sesgos es la transferencia de los costos estatales a la economía reproductiva y al trabajo no remunerado de las mujeres.

En cuanto a los cambios en los sistemas productivos y en el mercado de trabajo, ocurridos a partir de la liberalización económica, se han estudiado sus efectos en la flexibilidad, informalidad y precariedad laboral, en los nuevos encadenamientos productivos y en el fenómeno de la maquila. Estos análisis también aportan visibilidad al trabajo doméstico no remunerado y a la necesidad de que éste se valore como trabajo en los presupuestos nacionales, adoptando distintos métodos para su medición de manera que contribuyan al debate y a los análisis sobre las actividades no remuneradas y de carácter no financiero, principalmente las desarrolladas por las mujeres en el hogar y en la comunidad (economía reproductiva).

Para obtener análisis que no sufran de “ceguera de género”, es necesario desarrollar modelos macroeconómicos que reflejen el rol de las relaciones de género en la economía y muestren una posición crítica sobre los supuestos de los actuales modelos. Asimismo, los economistas que tradicionalmente aportan análisis “neutrales” al género, deberían incluir en sus investigaciones los aportes que hace años desarrollan las economistas feministas, contribuyendo de esta manera a que no existan dos academias sobre los mismos fenómenos.

“La división sexual del trabajo ha sido, y aún es, funcional para los sistemas económicos, puesto que garantiza la oferta de mano de obra subsidiada por el trabajo de las mujeres que se hacen cargo sin costo de la producción de bienes y servicios que de otro modo tendrían que ser provistos por el mercado o por el Estado. El acceso al mundo laboral por parte de las mujeres se ve condicionado por lo que la economista feminista Ingrid Palmer (1992) ha denominado “el impuesto reproductivo”, que se deriva del trabajo no remunerado que las mujeres realizan en los hogares, producto de un pacto no escrito por el que se consagró al varón como proveedor económico universal de las familias y a las mujeres como cuidadoras”. PAL, “El aporte de las mujeres a la igualdad en América Latina y el Caribe”, agosto de 2007)



Fuente: Choike

MATERNIDAD EN RIESGO

Unas dos mil argentinas dan a luz por día, pero la mitad no cuenta con cobertura médica y el 40 por ciento tiene menos de 24 años, según las últimas cifras oficiales.

Buenos Aires, noviembre de 2009 (RIS-Argentina) Poco más de dos mil argentinas dan a luz por día, de las cuales el 40 por ciento no supera los 24 años, la mitad no cuenta con cobertura médica y casi el 10 por ciento son analfabetas o tienen la primaria incompleta. Los datos dan cuenta del promedio de mujeres argentinas que fueron mamás en 2007, pero abren enormes brechas si la región que se mira es el NOA y el NEA.

El déficit educativo encuentra su panorama más dramático entre las madres misioneras donde casi la mitad (49,3 por ciento) de las mujeres que parieron en 2007 o no tenían ningún nivel de instrucción o habían abandonado el ciclo inicial para salir a trabajar. El analfabetismo o la primaria incompleta son comunes también en el 26,3 por ciento de las chaqueñas; el 19,9 por ciento de las correntinas; el 19,6 de las formoseñas; y el 18,8 de las santiagueñas.


Las cifras preocupan, y más si se analizan los datos que arroja su contracara: la ciudad más rica del país, Buenos Aires. En territorio porteño, apenas el 2,2 por ciento de las jefas de hogar que dieron a luz ese año o nunca habían ido a una escuela o no pudieron terminar la primaria.



A la luz de los datos -que se desprenden del último Informe de Indicadores Básicos del Ministerio de Salud de la Nación del año pasado, pero con datos de 2007- se puede afirmar que la pobreza penetra y se sumerge fácilmente por todos los rincones de las poblaciones más vulnerables, y deja sus peores huellas. Para medir la inequidad, la exclusión y la situación de pobreza e indigencia no basta con analizar los ingresos y la capacidad de acceso a la canasta básica.



El costo de vida también se revela desde las exclusiones del sistema sanitario y educativo, dos áreas donde el Estado se propuso disminuir varios Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), pero aún no pudo lograrlo. De las estadísticas de la cartera sanitaria se desprende que el 47,4 por ciento de las mamás de 2007 no estaban asociadas a ningún sistema de atención de la salud, ni público ni privado.



Esta carencia, en Santiago del Estero, por ejemplo, afectó ese año al 74,3 por ciento de las madres, es decir, a más de siete por cada diez mujeres que fueron mamás en 2007. Igual de grave es la realidad de las formoseñas, donde el 72,9 por ciento no contaba con cobertura médica de ningún tipo. Detrás de ellas se ubican las mujeres chaqueñas con el 69,1 por ciento; las salteñas con 67,1; y las misioneras con el 54,7 por ciento.



"Las estadísticas nos muestran cómo algo de una esfera tan íntima y privada, como es la maternidad, en realidad se trata de una cuestión social", apunta Andrea Mariño, coordinadora de programas de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM). De acuerdo a la especialista, según el estrato socioeconómico al que se pertenezca, son las decisiones o no que las mujeres pueden tomar respecto de sus derechos sexuales y reproductivos.



"Por un lado, si bien son sectores que tienen menos acceso a educación sexual, tampoco hay una amplia difusión del programa de salud sexual y reproductiva, que brinda gratuitamente los métodos anticonceptivos", afirma. Y añade que en materia de prevención este programa "nunca hizo difusión focalizada sobre estos temas ni sobre la existencia del programa a nivel nacional".



Esta situación redunda en la vulneración de los derechos de las mujeres más necesitadas, a juicio de la experta. "No hay conocimiento en los grupos más pobres de la opción de elegir o no un embarazo. La maternidad resulta el proyecto de vida porque al no tener acceso a un empleo digno, a educación y a salud, su única forma de sentirse respetada en sus derechos es siendo madres", analiza Mariño.



Pero inmediatamente aclara: El no deseo de maternidad también compromete a las mujeres más pobres. La Argentina avanzó en tres leyes: el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, la educación sexual en las escuelas; y la cirugía de ligaduras de las trompas de falopio. “Llama la atención que todas estas normas no se traduzcan en políticas efectivas ni se apliquen como debieran en los servicios de salud”, cuestiona la especialista de FEIM.



No se cumplen los derechos de las personas. En algunos hospitales se niegan a realizar las ligaduras de trompas, ya sea porque o no conocen la legislación o porque ponen requisitos que no existen. "La falta de educación y de difusión de las leyes y los derechos de todas las mujeres genera un abismo, siempre lamentablemente en desmedro de quienes más lo necesitan", sintetizó Mariño. (Por Rosalía Costantino)



Imagen:
http://www.interarteonline.com/Juan_Fco_Plaza/altas/Maternidad.jpg


Fuente: Risolidaria


http://www.risolidaria.org.ar/canales/contenido/nota/masinfo.asp?nota=17094

domingo, 27 de septiembre de 2009

¿Cómo están los derechos humanos de las mujeres?

El Equipo Latinoamericano de Justicia y Género presenta un libro que recopila los avances y deudas sobre género y Derechos Humanos de las mujeres desde el 2005 al 2008. Se lanzará al público el próximo 7 de septiembre. Ofrecemos una síntesis.

El lanzamiento del Informe sobre Género y Derechos Humanos (2005-2008). Vigencia y respeto de los derechos de las mujeres en Argentina (Editorial Biblos) será el lunes 7 de septiembre a las 18.30 hs. en el Auditorio Principal del Goethe-Institut de Buenos Aires, Corrientes 319 -1er Piso.

Este libro presenta y analiza información actualizada sobre la situación de las mujeres en la Argentina, la legislación vigente y las políticas públicas, en distintas áreas que resultan primordiales para conocer la situación de los derechos humanos de las mujeres que residen en nuestro país. La investigación fue desarrollada por ELA-Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, y tomó como punto de partida los tratados internacionales de derechos humanos y las recomendaciones dirigidas al Estado argentino por distintos comités de seguimiento de estos tratados, en particular el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y el Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC).

El Informe sobre Género y Derechos Humanos se organiza en ocho capítulos. Cada uno está dedicado a una temática específica y ofrece diversos elementos para evaluar, reflexionar e interrogarse acerca de los derechos humanos y la situación de las mujeres en la Argentina. En cada caso, se muestran los avances efectuados en cada área, las necesidades y demandas pendientes y los temas que deberían estar en la agenda pública de manera urgente. Así, la perspectiva de género permite ver en cada problemática abordada las condiciones de desigualdad y discriminación que enfrentan las mujeres y determinados grupos poblacionales.

• Capítulo 1: Los derechos humanos de las mujeres

El relevamiento muestra la deuda pendiente del Estado argentino en relación con las obligaciones contraídas a partir de la ratificación de los tratados y convenciones internacionales de derechos humanos y, en particular, con las obligaciones asumidas a partir de las recomendaciones de los comités de seguimiento de esos tratados. Por eso, el problema central sigue siendo la lucha por la vigencia efectiva de esos derechos, antes que su reconocimiento normativo.

• Capítulo 2: Participación de las mujeres en cargos públicos

El trabajo pone en evidencia que a pesar de los avances de las mujeres en el Congreso de la Nación –a partir de la 'Ley de cupo', sancionada en 1991–, no se registra una presencia significativa de mujeres en los cargos de decisión del Poder Ejecutivo y Judicial, dentro del Congreso, las mujeres ocupan escasos cargos de poder (aunque se identificaron algunos cambios prometedores) y con la notable permanencia de patrones masculinos en la cultura interna del Congreso, lo cual es un obstáculo al poder de acción y participación de las mujeres en la toma de decisiones dentro del Poder Legislativo.

Algunas cifras:

Mientras que en el Congreso Nacional las mujeres superan el 30%, en sólo 12 legislaturas se cumple la Ley de Cupo. En lo que a los Poderes Poder Ejecutivo y Judicial se refiere la situación es todavía más alarmante: en tan sólo el 10% de los municipios de la Argentina gobiernan mujeres y en las cortes supremas provinciales y nacionales sólo hay un 20% de mujeres.

• Capítulo 3: El derecho al trabajo y la ocupación de las mujeres

El trabajo muestra que la persistencia de las situaciones de discriminación en el mercado laboral en la Argentina es alarmante. Además, para las mujeres los problemas están vinculados con el momento de ingresar a un empleo, sino que perduran a lo largo de toda su trayectoria, debido a situaciones de discriminación laboral y mecanismos de segregación vertical y horizontal.

Algunas cifras:

El trabajo doméstico representa el 31% del trabajo femenino en el sector privado, cifra que supera el 40% en las provincias del Noreste argentino. En paralelo, la brecha salarial entre mujeres y varones sigue en aumento: en 2006, el ingreso de las mujeres alcanzaba sólo al 70% del ingreso de los varones.

• Capítulo 4: Salud y derechos sexuales y reproductivos en la Argentina

Una de las conclusiones más alarmantes que ofrece el capítulo es cómo la distribución desigual de los recursos entre las regiones se pone de manifiesto también en la cobertura de la salud de la población, que muestra grandes disparidades regionales, tanto en términos de acceso al sistema como en la baja calidad del servicio. Las dos grandes deudas nacionales son la reducción de la tasa de mortalidad materna e infantil, pero ellas no podrán ser abordadas hasta que no se resuelva adecuadamente la falta de acceso a métodos anticonceptivos y al aborto, en condiciones legales y seguras, respetando los derechos humanos de las mujeres y los compromisos contraídos internacionalmente.

Los datos cuantitativos más relevantes son los siguientes:

El 68% de las mujeres menores de 50 años, que componen el 20% de la población más pobre, no tiene cobertura de salud paga. 32 adolescentes de cada mil son madres, pero esta cifra asciende a 44 en el Chaco. La tasa de mortalidad infantil nacional bajó de 7/oo (1980) a 4.8/oo (2006); pero en el NEA bajó de 11.8 a 10.3/oo solamente. El 29% de las muertes maternas se produce por complicaciones derivadas de aborto. El 50% de los partos en todo el país es de madres sin cobertura paga de salud, llegando al 77% en Santiago del Estero pero solo al 20% en Tierra del Fuego. En 2004, los diagnósticos de VIH correspondían a mujeres en un 42%, y de ellas el 80% se debían a transmisión por vía sexual en relaciones heterosexuales.

• Capítulo 5: Violencia contra las mujeres

La Argentina no cuenta con estadísticas generales que permitan conocer las dimensiones y tipos de violencia que afectan a las mujeres, ya sea que se trate de violencia familiar, violencia laboral, violencia sexual o distintas formas de la trata de personas.

En la Argentina, como en otras regiones de América Latina, el tema no pasa por consagrar derechos, sino por protegerlos para impedir que –a pesar de las declaraciones solemnes– estos sean continuamente violados. Esta es todavía la gran asignatura pendiente. La existencia de la ley como una herramienta de acción por sí sola no basta. Sin una política pública de prevención y erradicación de la violencia que complemente, oriente y brinde sentido, la ley carece de contenido.

Algunas cifras:

En la Argentina, dos mujeres mueren víctimas de violencia doméstica cada 5 días.

Según datos relevados por la Cámara Nacional en lo Civil de la Ciudad de Buenos Aires, el 75% de las víctimas de violencia familiar eran mujeres en 2005; un año después, en 2006, esa cifra habría disminuido al 58% debido al aumento de las víctimas menores de edad. En la provincia de Buenos Aires durante 2007, en el 96% de las denuncias por abuso sexual los denunciados son varones y en el 89% las víctimas son mujeres.

• Capítulo 6: El derecho a la educación, a la igualdad de oportunidades, y al desempeño científico y tecnológico de las mujeres

Se constata que no existen diferencias de género significativas en materia de acceso; pero las diferencias aparecen fuertemente relacionadas con el nivel socioeconómico de los hogares de los que provienen niños, niñas y adolescentes. Son los sectores más pobres de la sociedad los que tienen mayores dificultades de ingreso y permanencia en el sistema educativo.

Existe todavía 'la ilusión de la igualdad del sistema educativo argentino' que frecuentemente opera como un obstáculo para difundir la idea de que, más allá de que las mujeres hayan accedido al sistema educativo, hay otros problemas de fondo sobre los cuales es imperioso trabajar, en particular, las múltiples maneras en que el sistema educativo reproduce desigualdades.
Algunas cifras:

En Jujuy, el 2.8% de los varones son analfabetos pero la cifra aumenta a 6.6 en las mujeres. En Salta, las proporciones son 3.8% y 5.5% respectivamente. En la ciudad de Buenos Aires, la oferta de establecimientos educativos públicos de nivel inicial representa solo el 32% del total existente. En 2006, el 63% de los jóvenes de los hogares pobres no terminaron el nivel medio, mientras que ese porcentaje es del 27% en el caso de los jóvenes provenientes de hogares sobre la línea de pobreza. Los adolescentes con necesidades básicas insatisfechas tienen un 70% más de probabilidades de desertar de la escuela media que quienes viven en hogares no pobres. El 63% de los docentes con cargo de ayudantes de primera en universidades nacionales son mujeres, mientras que en los cargos máximos de titular son mujeres solo el 39% (dedicacion exclusiva).

• Capítulo 7: Familias y autonomía de las mujeres

En las últimas décadas, las familias han atravesado distinta clase de transformaciones en nuestro país. Por ejemplo, ha aumentado la cohabitación como forma de entrada en la primera unión; se ha retrasado la edad del matrimonio; han crecido las rupturas conyugales voluntarias; se ha reducido el tamaño medio de las familias y, en particular, han crecido las familias monomaternales y la jefatura femenina.

En este contexto, cobra relevancia que las políticas públicas en general, y las políticas asistenciales en particular, reconozcan la heterogeneidad de los hogares y la diversidad de los arreglos familiares existentes, de modo que sean los programas sociales los que se adapten a la pluralidad de familias y no a la inversa.

Dadas estas transformaciones familiares y la inercia de respuesta del Estado, deberían promoverse medidas de conciliación entre el trabajo productivo y el reproductivo, donde se piensen estrategias novedosas que incluyan a todo tipo de familias y a las diversas necesidades de sus miembros, pero especialmente a las familias monomaternales.
Algunas cifras:

Según datos nacionales, en 2006 el 31% de los hogares tenía jefatura femenina. En 2001, en las localidades de más de 5000 habitantes, el porcentaje de hogares unipersonales era del 13.8% y los multipersonales, del 86.2%. Entre estos últimos, los hogares conyugales eran el 78.7% y los no conyugales, el 7.5%.

• Capítulo 8: Migrantes, pueblos originarios y género

Este capítulo describe la desfavorable situación económica, política, social y jurídica de ambos grupos y muestra que la promesa de igualdad y de pleno acceso a la ciudadanía para ellos está lejos de haberse cumplido, a pesar de las normas nacionales e internacionales que el Estado argentino se encuentra obligado a respetar.

Además, el trabajo deja en evidencia que etnia y género son elementos determinantes en la estratificación ocupacional, en la estructuración de las oportunidades sociales y en la distribución de beneficios materiales y simbólicos.

Algunas cifras:

En 2005, el 53% de los inmigrantes internacionales residentes en el país eran mujeres. Entre los provenientes de países limítrofes la proporción llega al 58%. El 65% de los inmigrantes de países limítrofes no tiene cobertura de salud. El 80% de las mujeres inmigrantes asalariadas no registra aportes jubilatorios. La tasa de analfabetismo en la población indígena de más de 10 años es del 9% y trepa al 30% para los guaraníes en Misiones, siendo mayor el porcentaje entre las mujeres (la tasa nacional es 2.6%).

Fuente: Artemisa Noticias
http://www.artemisanoticias.com.ar/site/notas.asp?id=3&idnota=6674


Modified by Blogger Tutorial

ACTUALIDAD - Nodo Género y Políticas de Equidad ©Template Nice Blue. Modified by Indian Monsters. Original created by http://ourblogtemplates.com

TOP