Afecta a las mujeres de todos los grupos socioeconómicos, según nuevo informe de la OPS/OMS y el CDCmartes, 29 de enero de 2013
La violencia física y sexual contra la mujer está muy extendida en 12 países de América latina y el Caribe
Afecta a las mujeres de todos los grupos socioeconómicos, según nuevo informe de la OPS/OMS y el CDCsábado, 17 de abril de 2010
UNFPA presentó un estudio sobre la situación actual de la población argentina
Buenos Aires, 25 de marzo de 2010.- El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) presentó un estudio que compila la última información disponible en el país sobre salud sexual y reproductiva, estado de la epidemia de VIH/Sida, envejecimiento demográfico, estructuras familiares actuales, mortalidad materna e infantil, adolescencia y migraciones, entre otros temas.La crisis económica y financiera. Su impacto sobre la pobreza, el trabajo y el tiempo de las mujeres.
Este documento presenta un análisis de la crisis económico financiera desde la perspectiva de género y, consiguientemente, se tratan algunos aspectos habitualmente no reconocidos como relevantes en el análisis de sus efectos y en el diseño de políticas de salvataje y recuperación, como el papel del trabajo no remunerado de las mujeres, antes, durante y después de la crisis.
Índice
sábado, 27 de marzo de 2010
Equidad de Género: mejor o peor, según el punto de partida
Nueva York, marzo 2010. Según muestra el Índice de Equidad de Género (IEG) 2009, lanzado por Social Watch, el martes 9 de marzo, como contribución a la 54ª Sesión de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer de la ONU, en el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo de 2010), los países y regiones más inequitativos en cuanto a género, fueron los que menos avances registraron en comparación con 2008.
“Este estancamiento, combinado con los avances mostrados en aquellos lugares donde la situación relativa era mejor, ensanchó la brecha entre las realidades más y menos equitativas”, señaló el coordinador de Social Watch, Roberto Bissio.

El IEG, producido anualmente por Social Watch a partir de información disponible y comparable a nivel internacional, fue pensado para hacer visibles las situaciones inequidad de género y monitorear su evolución en el tiempo. El índice posiciona y clasifica países y regiones de acuerdo a su desempeño en educación, actividad económica y empoderamiento – tres dimensiones estrechamente vinculadas a la inequidad de género.
El IEG 2009 estudia la situación de 156 países de acuerdo a los datos disponibles más recientes para esas tres dimensiones. Un análisis más detallado de los datos permite ver que, aunque a nivel global hubo mejoras en los indicadores de educación y actividad económica, el retroceso severo en empoderamiento, observado en el 15% de los países, se tradujo en una caída promedio global de medio punto porcentual – de 35% a 34,5% – respecto del valor de 2008.
De acuerdo a Bissio, “la edición 2009 vuelve a poner en evidencia que el bajo nivel de ingresos de un país es una mala excusa para la inequidad de género”. Por ejemplo Rwanda – que se encuentra entre los países más equitativos del mundo desde hace años – subió del quinto al tercer lugar del IEG, desplazando a Alemania y Noruega y siendo superado sólo por Suecia y Finlandia.

Dentro de esta realidad, es nuevamente empoderamiento el indicador que más destaca. En este caso porque, con la única excepción de América del Norte, todas las regiones tienen países muy deficitarios en empoderamiento. En Europa, por ejemplo, hay países con valores muy por debajo del promedio – tal es el caso de República Checa, con 53 puntos.
Acceder a la versión completa del IEG 2009 disponible en línea.
Fuente: Social Watch
La economía de género debe estar en primer plano, afirma una nueva publicación de la sociedad civil
El Cuaderno Ocasional de Social Watch sostiene que la crisis económica y financiera ha profundizado aún más las desigualdades de género y ahora es el momento de diseñar e implementar un nuevo paradigma de desarrollo con igualdad de derechos y oportunidades para todos y todas. Contrario a la visión clásica de la economía, que mide la riqueza a través del Producto Interno Bruto (PIB), el documento sostiene que “es necesario redefinir la macroeconomía y reconocer que la economía monetaria es sólo la punta del iceberg que se apoya en una economía del cuidado muy extendida en la que la principal fuerza de trabajo es femenina”.
Esta publicación demuestra que, a pesar de algunos avances desde la Conferencia de Beijing y la adopción de la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), los Estados miembros de la ONU todavía no han implementado plenamente sus compromisos con la equidad de género como una condición esencial para el desarrollo económico y social sustentable. En Asia, América Latina, Oriente Medio, África y Europa, las mujeres y los movimientos de mujeres han reconocido el efecto positivo de los instrumentos internacionales sobre la vida de las mujeres. Sin embargo, los relatos incluidos en esta publicación dejan en evidencia una brecha entre la legislación de género y su implementación.
Además, el Índice de Equidad de Género (IEG) incluido en esta publicación descubre una asombrosa marcha atrás de los beneficios económicos logrados por las mujeres a nivel mundial y el impacto negativo de la crisis financiera mundial sobre ellas. Los artículos regionales y nacionales incluidos en la publicación destacan la naturaleza de género de la crisis y sus efectos sobre las mujeres y las economías dependientes de las mujeres. Más aún, los artículos apuntan a políticas concretas que deberán implementarse para hacer frente a las crisis actuales.
Social Watch es una red internacional de organizaciones no gubernamentales en más de 60 países que monitorean el cumplimiento de los gobiernos de sus compromisos internacionales para poner fin a la pobreza y la discriminación de género.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Violencia de Género: 40% de las mujeres de América Latina y El Caribe es víctima de violencia
Fuente: CEPALLa Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el informe "¡Ni una más! Del dicho al hecho: ¿Cuanto falta por recorrer?", sobre la violencia contra la mujer. El estudio denuncia que en la región existen serias deficiencias en la aplicación de las normas internacionales que buscan proteger a la mujer, así como en la provisión de recursos, servicios y en el acceso a la justicia por parte de las víctimas.
ANTECEDENTES
La violencia contra la mujer
es el crimen encubierto más numeroso del mundo
Todos los días y en todas partes las mujeres son asesinadas en crímenes ligados a la sexualidad y por el solo hecho de ser mujeres. En los últimos años los movimientos de mujeres de distintos países vienen denunciando los feminicidios (1), un concepto que pretende dar cuenta de su especificidad, del hecho de ser crímenes sexistas. "Al igual que el concepto de violencia hacia las mujeres, se trata de un concepto acuñado como resultado de nuevos enfoques, de una nueva comprensión de prácticas que no resultan nuevas. Mientras que el concepto de violencia sexista tiene ya varias décadas, el de feminicidio es más reciente: cuestiona los argumentos que tienden a disculpar y a representar a los agresores como 'locos' o a concebir estas muertes como 'crímenes pasionales', o bien, a atenuar su importancia en el caso de situaciones de conflicto o guerra, como si estos contextos justificasen por sí solos la transgresión a las más elementales normas sociales." (Silvia Chejter, "Femicidios e impunidad", 2005)
La violencia contra las mujeres está reconocida como una violación de los derechos humanos en muchos acuerdos y tratados internacionales, regionales, y compromisos nacionales, que deberían servir como herramientas y garantías reales para trabajar hacia la prevención de estos crímenes. Como ejemplo basta señalar la Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW en inglés) y el Protocolo Opcional, 1979/1999, que llama a los Estados a llevar una "política de eliminación de la violencia contra las mujeres" y habilita a las mujeres a nivel nacional a reclamar y hacer que sus reclamos se tengan en cuenta; la Declaración de Naciones Unidas (ONU) sobre la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, 1993; el capítulo dedicado a la violencia contra las mujeres en la Plataforma de la Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, Beijing 1995; el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (ICC), 1998, incluye a la violencia sexual -la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y los embarazos forzados- en la definición de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra; en la revisión de Beijing (Beijing +5) se llama a la criminalización de la violencia contra las mujeres y a contar con medidas para terminar con la violencia contra las mujeres por motivos de raza y se incluyeron por primera vez los crímenes de honor; la Declaración del Milenio de Naciones Unidas, 2000 plantea "combatir todas formas de violencia contra la mujer", así como el apoyo de algunas de las convenciones mencionadas anteriormente.
Sin embargo, a varios años de firmados esos acuerdos, crímenes como los exterminios masivos de mujeres, las violaciones, abusos y acosos sexuales, la violencia doméstica, la trata de mujeres y niñas, la prostitución forzada, la esclavitud sexual, la violencia en situaciones de conflicto armado, el embarazo forzado, el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto a favor de bebés varones, los asesinatos por cuestiones de honor, la violencia por causas de dote, la mutilación genital femenina y otras prácticas y abusos, siguen siendo practicados con impunidad.
Analizando los avances logrados en la legislación internacional y por las campañas y activismo de las organizaciones de mujeres, éstos han conseguido dar visibilidad a la desigualdad existente entre los géneros y las estructuras de opresión que la perpetúan. Se ha logrado el reconocimiento oficial de la violencia sufrida por las mujeres considerándola una violación de sus derechos humanos junto con el compromiso de los gobiernos de condenarla. Pero, la implementación de estos compromisos queda en manos de la voluntad de los Estados. Ahí es donde muchas veces saltan a la vista las limitaciones de estos logros internacionales, que chocan con la falta de voluntad política para prevenir, investigar y sancionar estos crímenes.
Hay algunos casos paradigmáticos: desde 1993 hasta enero de 2006, más de 430 mujeres han sido asesinadas y más de 600 están desaparecidas (presumiblemente asesinadas también) en Ciudad Juárez, México, en un escenario donde se concentran la industrialización fronteriza de las maquilas, la marginación, inmigración, machismo exacerbado, narcotráfico, prostitución, impunidad y corrupción política y policial. En Guatemala, al igual que en Ciudad Juárez, cerca de dos mil mujeres fueron asesinadas entre 2001 y 2005. Las mayores víctimas tienen entre 12 y 25 años y viven en las regiones más pobres del país. Los métodos varían desde la utilización de armas de fuego, e incluyen torturas, violación y posterior asesinato. Junto al incremento de estos crímenes existe también un aumento de amenazas y hostigamiento hacia las distintas organizaciones que asumen la denuncia pública de las masacres.
A estos alarmantes hechos recientes hay que sumar los feminicidios en las guerras, en muchas ocasiones asociados a violaciones masivas, como los ocurridos en la ex Yugoslavia, Rwanda, República Democrática del Congo, por citar sólo algunas situaciones de las últimas décadas. Actualmente estos crímenes aparecen sancionados severamente en el Estatuto de la Corte Penal Internacional.
La violencia contra la mujer, tal como se manifiesta en estos casos, no sólo constituye una forma de discriminación sino que comporta violaciones al derecho a la vida, a la integridad física, libertad, seguridad y protección judicial consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre otras. Estas normas internacionales reafirman la obligación del Estado de esclarecer la verdad, hacer justicia y proporcionar reparación a las víctimas, aun cuando sus derechos han sido violados por particulares.
”El tema de la violencia contra las mujeres sigue marcado por dos aspectos importantes: el tema de la impunidad y el de la implementación de los mecanismos, que en última instancia deberían ser parte de una nueva visión que incorpore, junto al marco de los derechos humanos, las conexiones con los temas y las organizaciones que trabajan por la paz, la justicia económica y la seguridad”.
“El estatus de las mujeres de todas las regiones y las diversas violaciones a sus derechos humanos que antes estaban ocultas y silenciadas han salido a la luz, ligando los movimientos locales a un movimiento de mujeres global que sigue creciendo. Es momento de cerrar el ciclo de la victimización para abrir el del empoderamiento y permitir que las mujeres se sientan sujetas de derechos capaces de enfrentar un sistema de justicia altamente sexista, racista, clasista y homófobo. ("Humanidades, derechos y violencia de género", Ana Elena Obando)
Si bien bajo la palabra feminicidios se pueden reunir las diferentes formas y situaciones donde las mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres, en este informe realizamos cierta categorización con el objetivo de facilitar la organización del mismo.
(1) Femicidio o feminicidio se refiere al asesinato masivo de mujeres, representa una escala de la violencia de género o maltrato de mujeres. Está relacionado con el término genericidio creado por Mary Anne Warren en 1985 en su libro "Gendercide: The Implications of Sex Selection" (Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos). Actualmente es parte del bagaje teórico feminista. Sus sintetizadoras son Diana Russell y Jill Radford: "Femicide. The politics of woman killing.. La Doctora Lagarde tradujo femicide como feminicidio y así se ha difundido. En castellano femicidio es una voz homóloga a homicidio y sólo significa asesinato de mujeres. Para diferenciarlo se eligió la voz feminicidio y denominar así al conjunto de hechos de lesa humanidad que contienen los crímenes y las desapariciones de mujeres. Fuente: AWID
viernes, 13 de noviembre de 2009
Dos investigaciones sobre violencia familiar
(…)
El estudio se basa en los datos obtenidos mediante una encuesta aplicada entre el 7 de marzo y el 18 de abril de 2006 sobre una muestra de 1.600 mujeres de entre 18 y 69 años de edad, residentes en los tres principales aglomerados urbanos de la Argentina: área Metropolitana, Gran Córdoba y Gran Rosario.
(...)
La forma de violencia que la mayoría de las entrevistadas considera muy frecuente es la que ejerce el marido sobre la mujer. Algo menos de la mitad de las entrevistadas opina que es muy frecuente también la violencia del padre sobre los hijos y la de jóvenes o adultos sobre los ancianos de la familia.
Si bien hay menor grado de consenso respecto de la violencia ejercida por la madre sobre los hijos, no deja de ser notable que la mayoría de las mujeres lo considere un fenómeno frecuente, y una cuarta parte de ellas, muy frecuente.
Respecto de las cinco situaciones planteadas es más habitual en Córdoba que en las demás ciudades que la entrevistada conteste no saber el nivel de frecuencia con que se presentan las distintas formas de violencia.
La percepción de que cada una de estas formas de violencia es un fenómeno muy frecuente en el país está significativamente más extendido cuanto menor es el nivel de educación formal completado por las entrevistadas. Por lo demás, las diferencias que se observan más a menudo se establecen entre la proporción que contesta que se trata de un fenómeno muy frecuente en la Argentina y la que responde simplemente frecuente.
También consideran que la violencia ejercida por el marido o pareja sobre la mujer es muy frecuente en mayor proporción:
· las mujeres con hijos chicos, que viven sin pareja (71%), en relación a las que tienen otras situaciones familiares
· las mujeres de menor instrucción (67%) respecto de las de educación media (60%) y alta (52%)
En forma similar al caso anterior, las mujeres que responden que la violencia del padre sobre los hijos es muy frecuente son en mayor proporción las mujeres con hijos chicos que viven sin pareja (respecto de las mujeres en otras situaciones familiares) y las mujeres de menor instrucción (respecto de las mujeres con educación media y alta). A estos sub-grupos se agregan:
· las mujeres que no viven en pareja y viven con hijos de 14 o más años (53%)
· las que tienen entre 30 y 39 años de edad, respecto de las más jóvenes o las mayores (50%).
Sin embargo, se identifica una mayor proporción de mujeres que responde que la violencia de jóvenes o adultos sobre los ancianos de la familia es muy frecuente entre:
· mujeres con pareja e hijos de 14 y más años (53%)
· mujeres sin pareja e hijos chicos (55%)
· mujeres de menor instrucción (55%)
· mujeres de 50 años y más (52%).
La percepción de la violencia contra los ancianos de la familia como un fenómeno poco frecuente en la Argentina está levemente más extendida a menor edad de la mujer entrevistada.
· mujeres sin pareja e hijos de 14 y más años (35%)
· mujeres de menos educación (30%).
Se observan diferencias en la proporción en que los diferentes subgrupos de mujeres contestan que la violencia de la madre sobre los hijos es poco frecuente. Esta consideración está más extendida entre:
· mujeres sin pareja ni hijos (45%)
· mujeres que no trabajan ni trabajaron antes (41%)
· mujeres menores de 30 años (42%)
Estas variables, por otra parte, se encuentran correlacionadas entre sí.
· mujeres con pareja y sin hijos (15%)
· mujeres sin pareja, con hijos de 14 años y más (15%)
· las mujeres de menor educación (13%)
· las mayores de 60 años (15%).
La mayoría de las mujeres entrevistadas que considera que se trata de una situación poco frecuente, es mayor entre las más jóvenes (65%) y es menor, en cambio:
· en Córdoba (41% vs. 61% y 60% en GBA y en Rosario respectivamente), por la gran proporción que responde no saber (38% en este caso)
· entre mujeres con hijos de 14 años y más, vivan o no en pareja (51% y 53%, vs. 59% o más entre quienes tienen otras situaciones familiares)
· entre las mayores de 60 años (48%).
(...)
Imagen tomada de: http://desafiosycompromisos.blogspot.com/2009/08/el-22-se-realizara-una-jornada-de.html
jueves, 12 de noviembre de 2009
La OMS exhorta a actuar más allá del sector sanitario para mejorar la salud de las mujeres y las niñas
Pese a los progresos realizados, las sociedades siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida9 DE NOVIEMBRE DE 2009 GINEBRA -- Aun cuando se han realizado considerables progresos en los últimos decenios, las sociedades no atienden aún a las necesidades sanitarias de las mujeres en momentos clave de su vida, particularmente en los años de la adolescencia y la vejez, según se indica en un informe de la OMS.
El VIH, las dolencias relacionadas con el embarazo y la tuberculosis siguen siendo unas de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 45 años en el mundo entero. No obstante, a medida que la mujer envejece, las enfermedades no transmisibles pasan a ser las principales causas de defunción y discapacidad, particularmente después de los 45 años.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Familias latinoamericanas en transformación: desafíos y demandas para la acción pública
Fuente: CEPAL Los cambios en la division sexual del trabajo y en la estructura familiar, ponen en evidencia que el modelo de hogar sostenido por un único proveedor varón ha continuado resquebrajándose y que hoy en día sólo representa a una minoría de los hogares. Sin embargo la idea de una madre trabajadora, continúa siendo omitida en el diseño de políticas destinadas a la familia y los apoyos institucionales son escasos.MATERNIDAD EN RIESGO
Unas dos mil argentinas dan a luz por día, pero la mitad no cuenta con cobertura médica y el 40 por ciento tiene menos de 24 años, según las últimas cifras oficiales.Buenos Aires, noviembre de 2009 (RIS-Argentina) Poco más de dos mil argentinas dan a luz por día, de las cuales el 40 por ciento no supera los 24 años, la mitad no cuenta con cobertura médica y casi el 10 por ciento son analfabetas o tienen la primaria incompleta. Los datos dan cuenta del promedio de mujeres argentinas que fueron mamás en 2007, pero abren enormes brechas si la región que se mira es el NOA y el NEA.
El déficit educativo encuentra su panorama más dramático entre las madres misioneras donde casi la mitad (49,3 por ciento) de las mujeres que parieron en 2007 o no tenían ningún nivel de instrucción o habían abandonado el ciclo inicial para salir a trabajar. El analfabetismo o la primaria incompleta son comunes también en el 26,3 por ciento de las chaqueñas; el 19,9 por ciento de las correntinas; el 19,6 de las formoseñas; y el 18,8 de las santiagueñas.
Las cifras preocupan, y más si se analizan los datos que arroja su contracara: la ciudad más rica del país, Buenos Aires. En territorio porteño, apenas el 2,2 por ciento de las jefas de hogar que dieron a luz ese año o nunca habían ido a una escuela o no pudieron terminar la primaria.
A la luz de los datos -que se desprenden del último Informe de Indicadores Básicos del Ministerio de Salud de la Nación del año pasado, pero con datos de 2007- se puede afirmar que la pobreza penetra y se sumerge fácilmente por todos los rincones de las poblaciones más vulnerables, y deja sus peores huellas. Para medir la inequidad, la exclusión y la situación de pobreza e indigencia no basta con analizar los ingresos y la capacidad de acceso a la canasta básica.
El costo de vida también se revela desde las exclusiones del sistema sanitario y educativo, dos áreas donde el Estado se propuso disminuir varios Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), pero aún no pudo lograrlo. De las estadísticas de la cartera sanitaria se desprende que el 47,4 por ciento de las mamás de 2007 no estaban asociadas a ningún sistema de atención de la salud, ni público ni privado.
Esta carencia, en Santiago del Estero, por ejemplo, afectó ese año al 74,3 por ciento de las madres, es decir, a más de siete por cada diez mujeres que fueron mamás en 2007. Igual de grave es la realidad de las formoseñas, donde el 72,9 por ciento no contaba con cobertura médica de ningún tipo. Detrás de ellas se ubican las mujeres chaqueñas con el 69,1 por ciento; las salteñas con 67,1; y las misioneras con el 54,7 por ciento.
"Las estadísticas nos muestran cómo algo de una esfera tan íntima y privada, como es la maternidad, en realidad se trata de una cuestión social", apunta Andrea Mariño, coordinadora de programas de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM). De acuerdo a la especialista, según el estrato socioeconómico al que se pertenezca, son las decisiones o no que las mujeres pueden tomar respecto de sus derechos sexuales y reproductivos.
"Por un lado, si bien son sectores que tienen menos acceso a educación sexual, tampoco hay una amplia difusión del programa de salud sexual y reproductiva, que brinda gratuitamente los métodos anticonceptivos", afirma. Y añade que en materia de prevención este programa "nunca hizo difusión focalizada sobre estos temas ni sobre la existencia del programa a nivel nacional".
Esta situación redunda en la vulneración de los derechos de las mujeres más necesitadas, a juicio de la experta. "No hay conocimiento en los grupos más pobres de la opción de elegir o no un embarazo. La maternidad resulta el proyecto de vida porque al no tener acceso a un empleo digno, a educación y a salud, su única forma de sentirse respetada en sus derechos es siendo madres", analiza Mariño.
Pero inmediatamente aclara: El no deseo de maternidad también compromete a las mujeres más pobres. La Argentina avanzó en tres leyes: el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, la educación sexual en las escuelas; y la cirugía de ligaduras de las trompas de falopio. “Llama la atención que todas estas normas no se traduzcan en políticas efectivas ni se apliquen como debieran en los servicios de salud”, cuestiona la especialista de FEIM.
No se cumplen los derechos de las personas. En algunos hospitales se niegan a realizar las ligaduras de trompas, ya sea porque o no conocen la legislación o porque ponen requisitos que no existen. "La falta de educación y de difusión de las leyes y los derechos de todas las mujeres genera un abismo, siempre lamentablemente en desmedro de quienes más lo necesitan", sintetizó Mariño. (Por Rosalía Costantino)
Imagen:
http://www.interarteonline.com/Juan_Fco_Plaza/altas/Maternidad.jpg
Fuente: Risolidaria
http://www.risolidaria.org.ar/canales/contenido/nota/masinfo.asp?nota=17094
domingo, 27 de septiembre de 2009
¿Cómo están los derechos humanos de las mujeres?
El Equipo Latinoamericano de Justicia y Género presenta un libro que recopila los avances y deudas sobre género y Derechos Humanos de las mujeres desde el 2005 al 2008. Se lanzará al público el próximo 7 de septiembre. Ofrecemos una síntesis. El lanzamiento del Informe sobre Género y Derechos Humanos (2005-2008). Vigencia y respeto de los derechos de las mujeres en Argentina (Editorial Biblos) será el lunes 7 de septiembre a las 18.30 hs. en el Auditorio Principal del Goethe-Institut de Buenos Aires, Corrientes 319 -1er Piso.
Fuente: Artemisa Noticias
http://www.artemisanoticias.com.ar/site/notas.asp?id=3&idnota=6674


